viernes, 20 de junio de 2014

Un regreso inesperado

Buenas tardes a todos; hace mucho que deje este blog, pero he seguido con mis letras, en la soledad de mi habitación y en la distancia os he seguido sintiendo.
Ahora es momento de volver, volver a lo que nunca debí dejar porque me hace sentir viva. Me gusta escribir tanto como tomar café y os aseguro que es mucho.

Bueno dejo de daros la vara con mi discurso de vuelta y os invito a leer este mini-relato, va por ustedes.

Estaba apoyada contra la ventana esperando que él volviese de trabajar. Miraba al horizonte esperanzada con ver su silueta entre la multitud.
El sonido de una llave me trajo de vuelta a la realidad, aquí estaba mi Dueño, mi hombre, ya podía dejar de sentirme sola.

-Buenas tardes gatita.

Era imposible hablar teniéndole delante así que solo emití un dulce ronroneo, él avanzo con paso seguro hasta llegar a mí, agarró mi barbilla y llevó mi boca a la suya.

-Bésame.- dijo mientras mordía uno de mis labios-

Así lo hice le besé, un beso apasionado, un beso de los que te quitan la sed. Al darme cuenta ya estábamos en nuestra habitación y tenía las manos y las piernas atadas.

-Eres mía.

Suya, pensé, de este hombre que  me vuelve loca, de este hombre que adoro y al que solo deseo complacer, suya siempre.
Jugó a darme placer durante horas, un placer que fue mutuo e invadió el espacio de deseo, tocó mi cuerpo, un cuerpo que conoce a la perfección. El cuerpo que le pertenece.
Me azoto los pechos, me puso una pinza en cada pezón con una pequeña cadena, y mientras me comía el coño tiraba de esa cadena, esa increíble sensación, esa mezcla de dolor me hizo olvidarlo todo.

-Córrete gatita, córrete para mí.
  

Así lo hice por y para él, porque todos mis orgasmos le pertenecen a él, a mi dueño.


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