jueves, 31 de octubre de 2013

ESCLAVA DE TUS DESEOS.Capítulo 3

                                                                        III

De pronto la voz de Alexander me saca de mi ensimismamiento,
-Vanessa ya hemos llegado preciosa.

Pero bueno de que coño va este tío ¿Que confianzas son esas para decirme preciosa la segunda vez que me ve? Bueno yo soy muy valiente con mí yo interno, pero la verdad es que aunque piense de que coño va, me halaga y solo puedo decir:

-Perdón Alex, mi cabeza a veces viaja a lugares algo lejanos, lo siento, vamos allá.
Salgo del coche muy torpemente, no acostumbro a llevar vestido ni tacones, de hecho creo que es mi primer vestido.

Alexander amablemente me tiende su mano cuando mi equilibrio brilla por su ausencia y ¡Oh Dios que tacto!, ¡Qué piel tan suave!, me doy cuenta de que me esta mirando con esa cara que empieza a resultarme tan habitual y tiene esa sonrisa, una sonrisa que dice, ahora mismo te follaría en la limusina, ¡joder! la verdad es que su sonrisa me vuelve completamente loca.

-Bueno Señor Linuel parece que ahora el que anda un poco perdido es usted.

Me sale una risita infantil que a él parece no hacerle mucha gracia, con paso firme me lleva de la mano y entramos en el interior del restaurante.

El restaurante es muy elegante y sofisticado, las mesas con manteles blancos aparentan relucientes y todas y cada una de ellas tienen en medio pequeños jarrones con azucenas, son preciosas.
Alex y yo no nos paramos en las mesas, seguimos caminando hasta llegar a una enorme terraza que para mi sorpresa también esta llena de flores, doy gracias de no ser alérgica por que si no ahora mismo estaría con la nariz colorada y estornudando como loca.

Visualizo a un hombre que se aproxima, pero la luz es muy débil y no logro verle la cara hasta que está demasiado cerca, es él, el papá de Alex.

Siento que me consumo y me hago pequeñita, no puede ser muy normal que una chica que recién ha realizado una audición para su academia, aparezca de la mano de su hijo en un acto así o espera ¿Tal vez si sea normal?
Me niego a creerlo, así que sacudo la cabeza y me saco esa espantosa reflexión que podría torturarme por el resto de la noche.

Soy muy educada, así que con todo mi arte le tiendo mi mano.

-Hola Señor Linuel soy Vanessa, encantada
-Hola Vanessa, ya se quien eres, estuviste espléndida en la audición.
-Gracias Señor.
-Hijo, ¿Podrías dejarme un momento a solas con la señorita Glover?
-Claro papá pero solo una cosa, a ella no se la hagas, ni de coña se lo propongas, te estoy advirtiendo.

¿Perdón? ¡Que coño me estaba perdiendo! ¿Qué se supone que no debe proponerme?

-Hijo si me lo pides no lo haré pero sabes que vi lo mismo que tú.

¿Hola? Estoy aquí.

-Bueno papá....ya he dicho que no, ahora te dejo con ella, cuídala, volveré en diez minutos.

Veo como Alexander se aleja y se pone a hablar con una señora muy sofisticada,elegante y hermosa, mucho mayor que él y de pronto pienso ¿Qué es de su madre? No se nada de ella, ni por la prensa ni por Internet, me parece muy raro.

-Bueno Vanessa te preguntarás de que iba este numerito ¿no?
-La verdad señor Linuel, si me gustaría saber de que iba aunque no creo que vaya usted a contármelo tan fácilmente.
-Eres lista pequeña.

Bueno que le pasa a esta familia con las confianzas, que rápido las cogen, les das un dedo y de pronto ya te tienen despatarrada y abierta de par en par.

-Bueno señor Linuel si no le importa vaya al grano, me gustaría disfrutar de la agradable compañía que me ha traído a este lugar.

No se por qué pero este señor no me esta dando muy buena espina, y la verdad es que no suelo equivocarme al juzgar a la gente.

Veo una sonrisa en su cara, y ¡oh no! es esa expresión, la misma que tenía su hijo hace un momento al bajar de la limusina, acaso este señor quiere...

¡No Vanessa! el champagne se te ha debido subir a la cabeza, debe ser eso definitivamente.

-Vanessa, mi hijo te habrá informado que has sido admitida ¿no es así?
-Si, señor.
-Bueno, hay un problema al respecto, la academia es muy costosa y nosotros tenemos información de primera mano sobre la situación  económica de los alumnos, creo que tu papá y tú no andáis muy bien de dinero desde que...

Se hace el silencio, pero ¿Cómo puede el saberlo? Me incomoda la situación y entonces casi  sin darme cuenta noto que están esas lagrimas de nuevo acariciando mis mejillas.

-No se preocupe señor Linuel puede decirlo, desde que mi mamá falleció.
-Si eso, lo siento, no quería incomodarte.
-No se preocupe señor, duele, es cierto, pero me gusta recordarla.
-Bueno volviendo sobre el asunto Vanessa, ¿Qué vais a hacer al respecto?
-Cuando...mi...mamá falleció, yo recibí una gran cantidad de dinero que ella había estado guardando para mi futuro, para si esta ocasión llegaba a darse.
-Pero...
-Ni yo misma lo sé señor, ni idea, no se de donde salió ese dinero, solo sé que ahora es mío.
-Vale, entonces situación arreglada, de todas maneras debo decirte que Alexander no hubiese permitido que te quedases fuera por una cuestión económica, ¿sabes? No le digas que te lo he dicho pero tenía una grabación tuya de antes de la audición y en su despacho suele escucharla a menudo.

Eso si que había sido toda una revelación, pero ¿Qué puedo decir al respecto?
-Mmm...
-No hace falta que digas nada, solo olvida que lo he dicho.

Vale. yo aún estoy dándole vueltas a algo ¿que ha pasado hace unos diez minutos entre Alex y su padre?

Alguien se acerca por detrás y  me susurraba al oído

-Hola de nuevo preciosa ¿me has echado de menos?
-La verdad es que no te he echado de menos en absoluto, tu padre resulta ser una compañía de lo más complaciente.

Se le queda cara de pocos amigos, en ese mismo instante, parece que acaban de darle con toda la mano abierta y dice:

-Papá tal vez me haya equivocado con ella y si deberías hacerle esa proposición.
-Hijo...
-¿Sí papá?
-No seas ridículo y compórtate con la señorita.

Me mira con cara de... esta es mi noche y hoy follo.

-Vamos preciosa he de llevarte a casa tengo una cita después en mi apartamento.

Pero... ¿Qué cojones le pasaba a este troglodita cabrón?, ¿Donde quedó el Alexander bueno, amable y generoso de la Limusina?

Ahora mismo quiero  patear su bonito trasero pero como soy  una señorita educada voy a limitarme a darle de su propia medicina.

-De acuerdo, me vendría bien irme ya, la verdad es que yo también tengo una cita.

De nuevo una victoria para mí, ahí está de nuevo esa cara avinagrada y ridícula que tenía hace un momento. Chica esta noche te estas luciendo con tus respuestas.

-Y bueno ¿Con quién es esa cita si puede saberse?, dice Alexander.
-La verdad es que no te interesa, igual que a mi me interesa una mierda tu cita en tu apartamento.

Me mira con asombro por mi salida de tono, no creo que se lo esperase pero sonríe como satisfecho por algo.

Creo que el muy cabrón había conseguido lo que quería y yo como tonta se lo he puesto en bandeja pero esto no va a quedarse así, no, en absoluto.














miércoles, 30 de octubre de 2013

ESCLAVA DE TUS DESEOS. Capítulo 2

                                                                   II

Han pasado tres días desde la audición y aún no he recibido noticias, papá esta trabajando en el garaje, tiene montado un pequeño taller, es mecánico y se le dan muy bien los coches antiguos y caros.

Son las siete de la tarde y esta a punto de acabar otro día más, que decepción, ¿Por qué no he recibido noticias? ¿Quizás no soy demasiado buena para este centro? Tal vez sea eso, definitivamente es eso.
Llevo educando mi voz desde los 7 años, mi mamá me llevo a mi primera clase de canto y recuerdo que fue un día muy especial, ahora tengo veinte años y mi único sueño es cantar, quiero llegar al alma de las personas a través de mi voz.

De pronto suena el timbre de la casa y voy corriendo hacia la puerta, ¡Oh! pero si es.... él.

Alexander Linuel en la puerta de mi casa, tiene que ser un sueño, debo haberme quedado dormida recordando mi primera clase de canto, me pellizco disimuladamente en la pierna y no, no es un sueño, él esta aquí y me mira divertido.

-Hola.-logro decir al fin-
-Hola Vanessa.
-¿Qué hace usted aquí?
-He venido para darle la noticia en persona, ha sido usted admitida en el Artist Centre.
-¿E....Enserio? -digo con la boca abierta por la sorpresa
-Si señorita muy enserio.

Vaya sonrisa, parece sacado de un anuncio de blanqueador dental, mmm como me gustaría poder saborearlo.

-Pues.....gracias.
-No hay de qué -me dice guiñándome uno de esos preciosos ojos verdes-Estamos encantados de poder contar con una voz tan deliciosa como la suya.

De nuevo le doy las gracias no sabiendo que más decir y tras un silencio de quizás uno o dos minutos vuelvo a reaccionar.

-¿Quiere usted tomar algo Señor Alexander?
-Si me gustaría tomar algo pero tengo un acto del centro y me gustaría que vinieses conmigo, es una manera diferente de celebrar tu admisión ¿no crees?
-Pero ¿Ahora señor Alexander?
-Sí,ahora.

Me mira de nuevo divertido por mi expresión asustada.
-¿Vamos Vanessa?
-Bueno si insistes digo coqueteando .Pero de repente pienso en como voy vestida ¡Oh no! pero si estoy en pijama me muero de la vergüenza no me había dado ni cuenta.

Él me esta mirando se ha dado cuenta de que me avergüenzo por lo que llevo puesto
–No te preocupes por la ropa Vanessa te cambiarás en mi limusina, nos esta esperando.
¿Qué? ¿Limusina? ¡Oh!
-Preferiría llevar algo de mío Alexander.

Es la primera vez que le llamo por su nombre y le ha sorprendido, pero no me ha corregido lo que significa que tal vez le haya gustado.
-No insistas te vestirás en la limusina no creo que tengas ropa adecuada para el lugar al que vamos.

La verdad es que quiero ir, es un a buena ocasión para conocer gente de este mundillo pero es cierto, yo no tengo ropa de “etiqueta” así que tendré que aceptar.

-Bueno acepto pero solo por esta vez y luego te lo devolveré, tengo que avisar a mi padre.
-No te preocupes ya le he avisado yo al entrar, le he visto en el garaje y hemos hablado.

¿Qué? ¿Con mi padre? Pero... ¿que le pasa? ¿Se ha vuelto loco?

Le miro y le miro sin saber que decir.

-Vamos. -tira de mi brazo y me saca casi a la fuerza-
-Venga Vanessa, entra en la limusina.
-Una pregunta Alex ¿Dónde me cambiaré? -me mira alzando una ceja y me sonríe-
-Puedes hacerlo en la limusina Vanessa, es lo bastante amplia.
-¿Qué? No, no y no en la limusina pero te has vuelto loco me verán.
-No pueden verte los cristales son oscuros, aunque si quieres que te vean yo puedo quedarme aquí y observarte- me dice seductoramente-.

Tierra trágame ¿Qué quiere verme? Esto es lo mas surrealista que me ha pasado nunca, definitivamente este chico necesita ayuda.

-Disculpa pero necesito intimidad.
-Como quieras Vanessa.

Entonces coloca cada una de sus manos sobre cada uno de mis hombros y yo me quedo quieta , muy quieta saboreando ese ínfimo contacto de las yemas de sus dedos sobre mis hombros, luego me desliza lentamente los tirantes de mi camiseta hacia abajo, se para y hace una señal al conductor, sube un cristal y de pronto empieza a sonar una melodía que me resulta conocida, pero... si es mi voz, mi audición y su melodía, el tocando el piano, me mira con curiosidad supongo que a la espera de una reacción, se inclina y cerca de mi boca me susurra :

-Vanessa, suenas muy bien- rozándome los labios dice- y también sabes muy bien- se hecha hacia atrás y me señala una caja que hay sobre el asiento de la limusina, se acerca de nuevo y sin rozarme los labios me dice:  tu voz no es lo único delicioso que hay en ti, y me deja ahí y él se baja rápidamente subiendo con el conductor en la parte delantera-

Pero… ¿Por qué se ha ido? Idiota porque tú se lo has pedido.
Me tiemblan las piernas y mi pulso va a mil, cojo la caja con mis manos temblorosas, la abro y hay un vestido verde precioso como sus ojos, y tiene unos destellos preciosos como su mirada, me lo pongo lo más rápido que puedo y toco dos veces en el cristal con los nudillos, y ahí está el de nuevo con su maravilloso esmoquin negro seguramente de una marca carísima.

-Estas preciosa Vanessa.
-Me gusta el color -digo con una sonrisa tierna-.
-Y a mí. -sonríe seductoramente-

Probablemente esta es su forma de seducir, una seducción dulce y erótica, ahora mismo ardo por él, pero seguramente para él no es más que un juego, un juego al que habrá jugado muchas más veces, quizás demasiadas veces, pero ahora eso no me importa me siento tan afortunada.

La limusina recorre las preciosas calles de esta hermosa ciudad, Roma, papá y yo nos mudamos aquí desde España para escapar del doloroso año que vivimos, decidimos comenzar una nueva vida en este hermoso lugar y también tuvimos en cuenta que aquí es donde se encuentra una de las mejores academias de arte del mundo, mi primera audición la pasé en España y luego vino el traslado.

Miro por la ventana y veo las calles con hermosas luces y grandes flores en los hermosos jardines que rodean las casas de los alrededores, es precioso y a esta hora de la tarde cuando la noche empieza a caer aún más.

Siento que me esta mirando pero no me doy la vuelta, la limusina aparca en la acera de un sofisticado restaurante, solo por fuera impresiona, es precioso, un gran panel dice L`Amoriu en color rojo sobre un fondo blanco brillante.

Es maravilloso, y no puedo creerme que después de tanta soledad, ahora este en este lugar tan hermoso, con un hombre como Alexander y a punto de cumplir un sueño por el que llevo luchando toda una vida.

Me toco la mejilla sabiendo que ella está de nuevo ahí, me paso la palma de la mano para hacerla desaparecer, y cierro los ojos disfrutando de este exquisito momento.







ESCLAVA DE TUS DESEOS. Capítulo 1

                                                                          I

Septiembre, la luz tenue entra a través de mi ventana, estoy sentada al borde de la cama con la cabeza entre mis brazos y dos pequeñas lágrimas me rozan la mejilla, de pronto miro hacia arriba y me encuentro pensando en que esta no es mi vida, no es la vida que quiero, ni siquiera la vida que espero.
Una dulce melodía empieza a salir a través de mi móvil y yo me pongo en pie y me dirijo al servicio, me lavo los dientes y me miro en el espejo.

¡Oh! Vaya ojeras, mis ojos oscuros están rojos por las lágrimas anteriormente derramadas, me lavo la cara y en ella solo puedo ver miedo, nada de esperanza, bueno quizás algo, pero muy poco, debe ser por la audición que tengo esta mañana.

Vuelvo a mirarme y me maquillo como puedo, no se me da demasiado bien pero hoy es un día especial tengo mi primera audición en una importante escuela de arte, me pongo unos leggins ajustados y una de mis mejores camisas y bajo rápidamente las escaleras y ahí esta papá, solo han pasado dos meses y aun veo la tristeza en su rostro, ha sido un año horrible y me vienen miles de imágenes a la cabeza, mi mamá, el hospital, el cáncer...

De nuevo noto una lágrima en mi mejilla y me paso la mano rápidamente, no quiero que papá se preocupe y no quiero entristecerlo más, tiene una mirada celestial, que me calma, le miro y sonrío.

-Hola papá ¿Como estás hoy?
-Bien cariño ¿Y tú? ¿Estas preparada para la audición? Hoy es un día muy especial cielo, vas a hacer tu sueño realidad, estoy muy orgulloso de ti.
-¡Oh papá! Pero... si aún no he conseguido entrar solo es una prueba.
-Hija se que entrarás, tienes una voz maravillosa.
-Gracias papá, pero lo dices porque eres mi padre.
-Hija no seas tan pesimista y no lo digo porque sea tu padre ya verás como te aceptan y date prisa o llegarás tarde.
Miro el reloj, ¡mierda! Son las 8.15 y tengo la audición a las 9.15.
-Papá me voy luego hablamos que llego tarde.
-Un beso cariño.
Mmm que bien me siento entre sus brazos.
-Chao papi.
-Hasta después mi vida.

Salgo a la calle y hace un día precioso miro las casas que me rodean son todas iguales, es una urbanización preciosa con casas blancas con tejas rojas y grandes jardines, al final de la calle hay un gran parque del cual vienen hacia mí unos preciosos pajarillos revoloteando, ¡oh! que maravilla la madre naturaleza, de pronto siento que me miran desde la acera de enfrente es un chico joven, tal vez tenga mi edad unos veinte o veintiún años , levanto la mano y le saludo educadamente , él me devuelve el saludo amablemente , salgo corriendo en busca del autobús.

Entro en la sala rápidamente, hay mucha gente, mucho ruido y la música suena de fondo, de pronto reconozco la canción es el Vals de las Flores de Tchaikovsky, me gusta mucho esa canción, alguien que viene corriendo tropieza conmigo me giro para disculparme y es una chica muy alta, delgada y morena.

-Hola, lo siento -digo tímidamente-
-No te preocupes, la que lo siente soy yo que no te he visto-me mira con curiosidad- ¿Cómo te llamas?
-Me llamo Vanessa.
-¿Y tú?
- 3 -
-Ah yo soy Rebeca, encantada-me dice tendiéndome la mano y se la devuelvo amistosamente-
- Y bueno Vanessa que vienes a la audición de… ¿canto o baile?
-De canto ¿y tú?
Aunque ya se la respuesta no hay más que ver esas largas piernas.
-Yo de ballet.
De pronto sale una mujer alta, rubia con un moño muy alto y un vestido muy elegante.
-Vanessa Glover
-Si soy yo.

Entro en la enorme sala de la que cuelgan pequeñas lámparas por todo el aparatoso techo, son muchas, demasiadas, pero bonitas, la sala también esta rodeada por enormes cristales y de pronto me siento muy pequeña.

-Bueno Vanesa estas aquí para realizar una audición de canto así que cuando quieras puedes empezar.

Miro a mi alrededor y hay más gente de la que esperaba, a la derecha un grupo leyendo algo, a la izquierda hay tres bailarines de ballet y enfrente hay una enorme mesa con seis miembros del jurado, uno de ellos es el antiguo director del centro se llama Francis Linuel y por lo que me han contado ha cesado de su cargo para que su jovencísimo hijo pudiese dirigir el centro.

-Vanessa puedes empezar cuando quieras.
-Mmm...Gracias.

Un, dos, tres cuento mentalmente y empiezo a cantar una de mis canciones favoritas I will always love you, es la banda sonora de una de mis películas favoritas y ahí estoy yo cantando esa preciosa canción delante de uno de los mejores jurados y en uno de los mejores centros.


Se abre la puerta principal y se me para la voz, el corazón me late con fuerza y otra vez está esa lágrima persistente rozándome la mejilla, siempre me ha conmovido cantar esta canción, levanto la vista y miro en dirección a la puerta que se acaba de abrir. ¡Oh Dios! ¿Quién es ese?
Se dirige hacia mí y le miro con la boca abierta, él sonríe.

-Hola señorita Vanessa soy Alexander Linuel el director del Artist Centre, discúlpeme por interrumpir su audición pero no he podido resistirme, he oído hablar sobre usted, bueno.....sobre su voz.
-Encantada- logro articular en un tono bajo, quizás demasiado bajo-.

Vuelvo a mirarle, tiene unos ojos verdes preciosos y un pelo castaño que parece tan sedoso que dan ganas de acariciarlo, es muy atractivo, alto, delgado pero fuerte y va muy bien vestido.

-¿Vanessa te encuentras bien?
-Mmm sí, sí estoy perfectamente.
¡Oh mierda!, estaba perdida, perdida en mis soñolientos pensamientos.
-Lo siento.
-Bueno vamos a continuar pero esta vez te acompañaré tocando el piano, vuelve a cantar la misma pieza de antes.
¿Qué? ¡Tierra trágame ahora mismo! Ha dicho que me va acompañar con el piano, pero como pretende que pueda cantar después de interrumpirme de esa manera. ¡Oh querida vocecita no me falles ahora!

Vuelvo a cantar, cuando canto nada me distrae, solo somos mi voz y yo.

-Gracias- digo al acabar la canción-.
El Señor Alexander se dirige de nuevo hacia mí y cuando le tengo enfrente siento un tirón en mi interior, estoy desesperada, desespero por poder tocarle.
-Muchas Gracias a ti Vanessa, tienes una voz deliciosa, ya te avisaremos para comunicarte algo sobre la admisión.
-Ah....vale y gracias Señor Linuel.
Él me observa y parece molesto pero yo salgo rápidamente de la sala con la cabeza gacha y me siento mal, vacía de nuevo, salgo de la sala y ahí esta Rebeca.
-¿Qué tal te ha ido Vanessa?
-Oh pues...creo que bien ¿Y a ti?
-Aún no he tenido la audición pero mi padre conoce al director y él ya me ha visto bailar y me ha dicho que seguramente tenía una plaza en el centro así que esto no es más que un mero trámite.
-Pues que bien, aún así suerte Rebeca.
-Gracias, por cierto Vanessa si logras entrar en el centro ¿Vas a quedarte en la residencia?
-No lo había pensado pero si, seguramente para poder llegar puntual a las clases.
-Bueno en ese caso hablaré con mi padre haber si nos puede colocar juntas en la habitación.
-Gracias Rebeca, eres muy amable y me gustaría mucho que fueses mi compañera.

De repente llaman a Rebeca para la audición y nos despedimos con un pequeño abrazo, ella entra en la sala y yo salgo a través del pasillo pensando en...él.