sábado, 28 de septiembre de 2013

FANFIC CINCUENTA SOMBRAS DE GREY

Esta historia es algo diferente, algo nuevo que sin más vino a mi mente, nunca he escrito un FanFic, pero ¿Por qué no probar algo nuevo y diferente? Espero que os guste...

FANFIC DE CINCUENTA SOMBRAS DE GREY

Capítulo 1

Hace muchos años atrás los dioses se pusieron de acuerdo para mandar a dos ángeles a la tierra, un ángel negro o ángel de la oscuridad y un ángel blanco o ángel de luz.

Estos ángeles vivirían su infancia en la tierra, desconocedores el uno del otro, pero llegaría el momento en el que tendrían que encontrarse y luchar juntos por un bien común, salvar a la humanidad… ¿De qué? Pronto lo sabréis.

Dos de los dioses más poderosos tenían que elegir entre sus filas a dichos ángeles, uno puro de corazón y otro un ángel destinado a ser caído y que con dicha misión podría resurgir de su propia oscuridad.

Y así ocurrió todo:

-Eres el Dios más indeciso que conozco, ¿Quieres decirme ya quién va a ser el ángel de luz?
-Sabes que ellas son mis dos favoritas, es difícil elegir entre lo más bueno y lo mejor.
-Sí, lo sé, pero sabes que solo puedes mandar a uno, solo tenemos dos recipientes, un niño pequeño y una niña que recién va a nacer.
-¿Cuál será tu recipiente?
-Lo sabes, el niño, su alma esta perturbada, su infancia va a ser truncada y va a ver cosas horribles, solo el alma de un  ángel de mis filas está preparado para afrontar esa situación.
-Entonces me toca la chica…
-Sí, ese es tú recipiente.
-Pues que así sea, ya tengo una elegida, es lo que me dicta mi instinto.
-¿Sabemos sus nombres en la tierra?
-Sí, ella se llamará Anastasia y él… él se llamará Christian.
-Debemos tenerlos vigilados.
-Lo sé.
-Ahora haz que desciendan y comiencen a vivir su humanidad y recuerda, borra todo recuerdo relacionado con…. “esto”- el Dios hizo un gesto con la mano zarandeándola en el aire y refiriéndose al espacio celestial que ocupaban en dicho momento-


Veintiún años después…

Hoy empiezo mi trabajo de niñera en casa de los Grey, la verdad es que no entiendo como una chica de mi misma edad puede ser tan descuidada como para haberse quedado embarazada a los dieciocho años, pero gracias a eso tengo un trabajo que me permitirá pagar la deuda que tengo con la universidad, solo un semestre me repito, sólo un semestre más y podrás dedicarte a eso que tanto te gusta, el arte y tus cuadros.

Mia Grey es una niña mimada, una niña de papá que en un momento determinado se dejó embaucar por un tipo odioso que la utilizó con el único fin de obtener placer durante ¿Cuánto duraría? Apuesto que no más de quince minutos.

Ahora voy a cuidar al pequeño Elliot, no es que me apasionen los niños pero ya que mi amiga Katherine me ha recomendado para este trabajo no podía desaprovechar la oportunidad, además pagan más que bien por un par de horas de cuidado y por lo que tengo entendido tampoco tendré gente merodeando a mi alrededor ya que en la grandiosa mansión de los Grey solo viven Mia, el pequeño Elliot y… ¡ah! Si el hermano mayor de Mia que ahora no recuerdo su nombre.

Será un ricachón petulante que se cree que por tener una mansión y un par de deportivos puedo comprar el mundo, no le conozco pero ya no le soporto.

Toco el timbre de la casa de los Grey, vuelvo a tocar y a través del telefonillo me habla una voz tranquila y dulce.

-¿Si?
-Mmmmm, hola, yo… soy Anastasia…la…-me interrumpe para terminar por mí-
-La nueva niñera de Elliot.
-Exacto, esa misma.
-Puede pasar señorita Anastasia, Christian le espera para la entrevista.

La puerta se abre y entro, ¿entrevista? Vaya, pensé que ya estaba contratada y hoy comenzaba a trabajar pero parece que ni la recomendación de mi ricachona amiga vale para ser la niñera de un Grey.
Tras la puerta hay una señora mayor, parece agradable, su mirada es dulce y armoniosa, me transmite serenidad y en ese momento me siento segura en un espacio demasiado frío, negro y vacío.

-Señorita, el Señor Grey la espera en su despacho.
-De acuerdo, ¿Puede indicarme dónde es?
-Por supuesto, sígame, la acompaño.

Caminamos a través de un  largo y oscuro pasillo, no hay fotos familiares, nada, solo cuadros en blanco y negro, abstractos, sin vida, sin esperanza.

Llegamos a una puerta grande de color cerezo y la que supongo que es el ama de llaves, toca dos veces con sus nudillos, se escucha un  casi imperceptible adelante y ella abre la puerta invitándome a entrar.
Al otro lado del escritorio solo veo una mata de pelo, poco a poco levanta su cabeza y sus ojos se encuentran con los míos, su gris sombrío invade mí océano azul y justo en ese momento siento como si cayese por un precipicio de oscuridad.

Mantengo su mirada mientras él perturba la mía, mis piernas flaquean y mi boca se seca, humedezco mis labios y suelto un pequeño suspiro, no es como lo imaginaba,  es…. hermoso… es como un ángel, pero un  ángel hecho para pecar.

-Señorita, tome asiento, deseo hacerle unas preguntas antes de que comience sus tareas como niñera de mi sobrino Elliot.
-Si, por supuesto.
-Como usted comprenderá, el pequeño es demasiado importante para mí y no estoy dispuesto a contratar a cualquiera.
-Lo comprendo- pero lo maldigo por pensar si quiera eso de mí, no soy cualquiera además vengo recomendada, soy seria y responsable, ¿qué se cree?-
-Es usted estudiante ¿verdad?
-Si, estoy en el último semestre.
-Estudia Arte.
-Sí, adoro el arte, hasta en las cosas más simples podemos apreciar arte.
-Estoy de acuerdo.
Empiezo a preguntarme que para qué me entrevista si sabe todo de mí, continúa haciéndome preguntas que poco importan para mi trabajo de niñera, no se preocupa de horarios, disponibilidad, solo se preocupa de aspectos sobre…. Sobre mi vida personal.
-No tiene usted novio.
-No- justo en ese momento me arrepiento de dar esa respuesta… a él que le importa-
Como si leyese mi pensamiento me da una explicación lo bastante convincente como para reafirmar mi negativa.
-Como comprenderá no queremos líos de faldas alrededor del pequeño.
-Lo comprendo.

Deseo que deje de mirarme de esa manera, parece que quiere devorarme con esa mirada, siento que algo me arde en la espalda, escozor, ardor, de nuevo escozor y me muevo inquieta.

-Bueno señorita creo que tengo la información suficiente, esto junto con la recomendación de su amiga, me servirán para valorar su contratación.

Todo esto y no es capaz de decirme si soy apta o no apta para este trabajo, comienzo a sentirme algo estúpida, desde luego no será tan complicado cuidar de un pequeñajo, si fuera por el Señor Grey debería tener un Máster en cuidados infantiles.

Me levanto tras sus últimas palabras y me disponga a salir de la mansión cuando aparece un pequeño muñeco de ojos azules que corre hacia mis brazos, lo abrazo y lo cojo a la vez que le revuelvo el pelo con mi mano libre, creo que acabo de encontrar al hombre de mi vida, lástima que sea demasiado pequeño.

-Señotitaaaaaa!!

No puedo evitar reírme, este pequeño debe ser Elliot y esa palabra debe haberla aprendido de su tío pues la pronuncia exactamente igual, una sonrisa ilumina mi cara, miro hacia el otro lado de la estancia y me encuentro con esos ojos grises observándome.
Definitivamente es un ángel del pecado, mirada penetrante, brazos cruzados bajo el pecho y y una pequeña y provocadora sonrisa.

-Anastasia, creo que ya tenemos niñera- dice acercándose a mí y apartando a su sobrino de entre mis brazos-
-Mmmm…. Gra….Gracias Señor Grey.
-Es la primera vez que mi sobrino aborda a alguien así de esa manera, déselas a él.

Volví a revolverle el pelo y le di un pequeño beso en su precioso cabello dorado, cuando aparté mi boca de su cabello, de nuevo nuestras miradas se encontraron y me quedé por unos instantes perdida hasta que él me trajo de vuelta a la realidad.

-Nos vemos mañana Anastasia.
-Hasta mañana Señor Grey- pronuncié mientras se cerraba la enorme puerta tras de mí-

De pronto siento que el calor de mi espalda comienza a disminuir quedándose más bien helada, fría, saco una chaqueta negra de mi bolso y me la coloco mientras camino hacia mi vieja camioneta.


Me subo al coche  y apoyo la cabeza al volante, cierro los ojos y solo puedo sentir como dos oscuros y grisáceos ojos me observan en la oscuridad, cuando decido arrancar para marchar no lo hago sin antes echar un último vistazo a la casa, noto su mirada sobre mí, al igual que puedo sentir que mi espalda comienza de nuevo a arder.










2 comentarios:

  1. Tiene buena pinta. Habrá que leer más.
    Espero que pronto...
    Besujis!

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  2. Hola, se ve interesante, cuándo tenemos el otro capitulo??

    Saludos desde Chile

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