martes, 24 de septiembre de 2013

EL SABOR DE MI DESEO

EL SABOR DE MI DESEO

A veces es muy difícil dejar marchar a alguien y más cuando esa persona ha formado parte de tu vida durante tanto tiempo, cuando esa persona te ama y es capaz de cualquier cosa por ti, lo sabes, lo reconoces, pero también sabes que él no podría hacerte feliz y entonces llega el momento de tomar una difícil decisión, arriesgar con peligro a perder o no arriesgar y conformarte con…con la ¿nada?...

A veces las decisiones son fáciles, pero nos complicamos la vida, es o no es, así de simple y entre los brazos de mi querido pastelero, entre los brazos de mi Eriz he descubierto que no era y que no hay que tener miedo, hay que arriesgar, por que quién lo hace tiene la posibilidad de ganar y yo he ganado, le he ganado a él, a mi verdadero amor, el que me llena, el que me completa y con el que me siento tremendamente viva y feliz.

Estamos en nuestra luna de miel, quién lo diría, han pasado seis meses desde que entré en su pastelería para que se encargase de mi pastel de boda.

Ahora solo estamos él y yo en este maravilloso barco que ha alquilado para que pasemos una semana de luna de miel, me estoy dando un baño  en nuestra enorme bañera en préstamo.
La estancia está rodeada de velas aromáticas y pétalos de rosa pues así lo dispuso él para recibirme la primera noche y así hemos amanecido hoy.

Meto un pie en el agua, quema, está caliente y lo retiro, vuelvo a intentarlo y ahora la sensación es agradable, relajante y deliciosa, continúo sumergiendo mi cuerpo y recuesto la cabeza en la parte superior de la bañera permitiendo así que mi cabello cuelgo por fuera de ella.

Cierro los ojos y dejo que mis sentidos se sientan invadidos por la mezcla de olores, las sales de la bañera, las velas aromáticas que he vuelto a encender, incluso aún huele un poco a rosas.
Comienza a sonar una canción, una de las favoritas de Eriz y le escucho cantarla, me sale unas sonrisa estúpida en la cara porque me encantar escucharle pronunciar la palabra baby, así es como me llama desde aquel día, me encanta oírlo de su boca, escucho que tararea la canción de Shayne Ward mientras se acerca y procuro hacerme la dormida.

-Y aquí se encuentra mi dulce princesa esperando el beso del príncipe que la traiga de vuelta del mundo de los sueños.

No puedo evitar sonreír, a veces puede ser tan cursi, sonrío aun permaneciendo con los ojos cerrados y aunque no pueda verle sé que se agarra a ambos lados de la bañera con sus fuertes brazos y se agacha hasta mi boca, justo antes de besarme noto su aliento sobre mis labios y le oigo pronunciar.

-Eres mía baby.

Abro los ojos , le miro y tiro de su camisa haciendo que caiga sobre mí, que su torso quede mojado y su camisa se pegue contra mi pecho desnudo.
Nos besamos, nos tocamos, nos acariciamos y nos pertenecemos, él es mi felicidad y yo soy consciente de ser la suya.

-Me alegro tanto de que me eligieses a mí Baby… no sabes cuánto.
-No creo que existiese otra elección posible, no desde el momento en que te tuve dentro de mí.

Nos ponemos de pie en la bañera, nuestros cuerpos mojados, el mío desnudo, le retiro la ropa que se pega a su cuerpo y admiro su belleza, mirándole a los ojos le acaricio la mejilla y silenciosamente muevo los labios para decirle un sentido te amo.

Cierra los ojos con mis mudas palabras, parece como si se le clavasen en el alma y yo siento exactamente lo mismo cuando lo recibo de él, sus palabras se clavan en mi interior, me atraviesan pero me causan una deliciosa sensación de felicidad.

-Deberíamos salir, he preparado algo para desayunar baby.
-No quiero separarme de ti, nunca, quiero pasar los días y las horas besando tus labios.
-Baby, son tuyos, esto- señala su cuerpo- te pertenece, así que puedes hacer conmigo lo que quieras, pero luego, ahora sal de la bañera y ponte algo ya que desnuda me desconcentras, ve a la cocina que tengo una sorpresa para ti.

Salgo de la bañera contoneando mi trasero desnudo y mojado algo que supongo se le antoja apetitoso al señorito, cojo una toalla y aposta hago que se me caiga al suelo, me agacho para recogerla dejando mi trasero aún más expuesto para él, lanzo una mirada a través de una de mis piernas y veo como me observa sonrío y justo en ese momento me propina una cachetada en el trasero que me quita la sonrisa estúpida de la cara.

-Eso por ser una mala chica.

Le miro asombrada, ahora envuelta en una blanca toalla, tira de ella y me deja al desnudo.

-Y ahora, ya que estas tan juguetona baby, me  vas a servir el desayuno desnuda.
-Si claro, no te quedan tartas que hacer para que yo te sirva nada a ti.

Hecha una furia me dirijo hacia el dormitorio, cojo una bata de seda y me la pongo, pero bueno… que se ha creído el señorito… anda que se le va a cortar la nata esperando que a que le haga de sirvienta.
Voy a la cocina y cojo una fresa de una bandeja de fruta que hay en la encimera, saco la leche condensada del estante donde se encuentra guardada y sumerjo la fresa en ella, la meto en mi boca y estaba tan pringada que por mi labio cae una gota de leche, justo en el momento en el que el entra en la cocina.

-Baby, yo que tú tenía más cuidado con lo que me metía en la boca, estas chorreando leche- el muy bastardo sonríe, aún le quedan ganas de vacilarme o eso parece-

Paso el dedo por la gota que cae de mi labio y lo chupo mientras le sostengo la mirada, noto que se tensa y sus ojos brillan de deseo, ahora ¡Chúpate esa!

-Quítate la bata.
-No me da la gana.
-He dicho que te la quites, hazlo baby.

Mis manos no obedecen a mi razón y desabrochan el lazo que unía ambas partes de la bata, esta cae desde mis brazos hacia el suelo, desnuda de nuevo, como él desea tenerme.

-Ahora sírveme el desayuno, quiero que me des tú de comer, como yo hice la primera vez contigo, dame de comer baby.

Su orden parece más una súplica y no me  puedo resistir, siempre he sido orgullosa pero él es la primera persona que me desarma de esta manera, así que cojo otra fresa y como sé que odia la leche condensada la mojo en sirope de chocolate la llevo hasta su boca cuando abre los labios paseo la fresa por ellos y luego con mi lengua, lo saboreo.

-Estoy hambriento baby- sus ojos brillan cada vez más, arden de deseo y se a qué se refiere con lo de que está hambriento- hambriento de ti.

Me coge, mis piernas se enganchan a su cintura y mis brazos rodean su cuello me lleva fuera, donde el sol está radiante, hermoso y nos ilumina, me recuesta en el suelo, escuchamos las olas, la brisa mariana y el silencio que la acompaña, solos él y yo y un océano que nos rodea.

Es hermoso, el paisaje pero sobre todo mi esposo, Eriz es hermoso, le amo, como nunca amaré a nadie, porque si el me deja o se va de mi vida, mi corazón se lo llevará con él.

-Eso nunca pasará preciosa, nunca- limpia una lágrima que caía sigilosamente por mi mejilla y me besa justo en el mismo lugar-
-Hazme tuya Eriz, hazme tuya justo aquí donde solo importamos tú y yo y nadie más.
-Eso pretendo preciosa, hacerte mía, hoy y el resto de mi vida.

Comienza a acariciar mis pechos desnudos, me besa en el cuello erizando mi piel, sigue bajando, besando primero uno y luego otro de mis pechos, continúa hasta llegar a mi ombligo lo besa y pasa su lengua desde él hasta llegar a mi parte más íntima y secreta, esa parte que hace seis meses que descubrió y que desde aquel entonces le pertenece, me besa ahí justo en ese rincón secreto que me hace temblar de placer, pasa su lengua por ella, me besa y me sostiene por los tobillos para que no me mueva, chupa una y otra vez, desesperadamente, volviéndome loca de deseo.

-Te amo Eriz, te amo, por favor, no pares… no dejes nunca de tocarme porque sólo tú consigues hacerme sentir, no pares…

Para, me observa y mete dos dedos en mi interior, vuelve a chupar mientras me penetra con sus dedos, casi estoy al límite y en ese instante vuelve a observarme y con sus labios pronuncia las palabras que me llevan al orgasmo.

-Te amo baby, solo a ti, siempre a ti.

Me pongo de rodillas torpemente mientras mi respiración se acompasa, el trae su miembro hacia mi boca y gotas de semen chorrean desde él hacia el suelo, es la muestra de su deseo, del deseo que siente por mí, me saboreo antes de llevarlo hacia mi boca.
Pretendo hacerle una felación de ensueño, se la chupo, al principio cuidadosamente pero con cada embestida de mi boca contra su miembro me vuelvo más salvaje, más primitiva, loca por él, le saboreo una y otra vez hasta que noto como se hincha casi llegando a su punto más álgido y me tira del pelo para que retire la boca.

-Quiero perderme en tu interior baby, no me prives de ello.
-Hazlo, piérdete dentro de mí.

Se sienta sobre el suelo y me invita a que me siente sobre él, lo hago y empiezo a cabalgar sobre su grandiosa longitud, entra y sale, entra y sale una y otra vez hasta que ambos extasiados nos dejamos llevar por ese placer que nos envuelve y nos perturba.
Caigo rendida sobre su cuerpo sudoroso y su pene sigue llenando mi interior, me estremezco ante la sensación y me retiro para recostarme a su lado.
Su semen resbala por mis muslos desnudos, manchando mi piel bronceada deliciosamente, cierro los ojos y me siento vacía sin él en mi interior, deseo sentirle de nuevo y espero ansiosa la próxima vez.

-Oye baby…-dice levantándose del suelo y dirigiéndose hacia la borda-
-Dime cariño.
-Siempre soñé con encontrarte y ahora....ahora eres real.

Tras esas palabras se lanza al mar y yo me levanto apresuradamente para buscarle, no le veo durante unos segundos, luego aparece sin más sonriéndome picaronamente.

-¿Vienes baby?
-Siempre, contigo donde quiera que estés- pronuncio en un susurro y me lanzó a la mar con él-

En algún otro lugar un corazón roto que casi llegó a ser mi esposo comienza a recuperarse, sus heridas ya no sangran y sus lágrimas ya se han secado, siento mucho haberle causado dolor, pero sé que le libré de una vida llena de infelicidad porque sé que ahí afuera hay alguien que significará tanto para él y le hará tan feliz como me lo hace Eriz a mí, solo deseo que la encuentre pronto.




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