jueves, 1 de agosto de 2013

JUEGOS DE PERVERSIÓN- EL CASTIGO

JUEGOS DE PERVERSIÓN- EL CASTIGO

Ha pasado más de una semana desde que tuvimos la sesión en la que intercambiamos nuestros roles, estoy deseosa de que llegue la próxima y tengo un par de cosas en mente, cosas que sé que no le harán ninguna gracia.

Después de ese día no hemos vuelto a la mazmorra, hemos tenido sexo convencional entre las cuatro paredes de nuestra habitación.

El trabajo y nuestros horarios no nos permiten mucho más y tengo muchas pero que muchas ganas de jugar así que he pensado en organizar algo esta noche, empezando por una cena y terminando por una inolvidable sesión en nuestra mazmorra.

Esta tarde tengo un par de horas libres así que me dedicaré a prepararlo todo para cuando caiga la noche y mi donjuán llegue a casa.

Todo preparado, todo dispuesto y a la espera de su llegada, escucho el pomo de la puerta girar y me sorprendo cuando veo que entra con una compañera, inmediatamente pienso ¡A la mierda con la velada!
-Muñeca mira quién ha venido.

Si ya veo que acabas de joder bien nuestra noche, porque no me llamará para contarme sus planes, siempre me hace lo mismo me aparece con gente en casa cuando menos me lo espero.

-Hola… ¿y tú eres?
-Muñeca ella es Carla, ¿no te acuerdas? Te he hablado de ella, lleva un mes y medio en el bufete.
-Ah sí, pero cariño ¿cómo crees que voy a saber que es ella? ¡Ni que fuera adivina!
- Ese tono muñeca.
-He preparado la cena, hay de sobra si quiere quedarse...-digo a desgana-
-Claro que se quedará es mi sorpresa para ti, esta noche jugaremos los tres.
-¿Cómo?
-Si muñeca, esta noche y bajo mis órdenes ejercerás de Ama con Carla, ya sabemos cuánto te gusta mandar.

La idea no me desagrada en absoluto, de hecho tengo muchas ganas de sentirme de nuevo poderosa, sonrío y asiento con la cabeza.

-Ve a cambiarte muñeca, ponte como me gusta y desde que bajes por esas escaleras ya sabes la postura que debes adoptar pero recuerda siempre estarás bajo mis órdenes.

Vuelvo a asentir con la cabeza y subo rápidamente las escalares, tan rápido que incluso tropiezo en el último escalón, nada insalvable, me recompongo y voy al dormitorio donde me visto con mis atuendos de dominatriz, mis medias, mis botas, mi corsé, me suelto el pelo para estar más sexy y cojo uno de mis antifaces para ponérselo a mi perrita.

Bajo las escaleras adoptando mi nueva postura, ambos se encuentran sentados en la mesa, esperándome, mi Amo me mira y al ver lo que llevo en la mano dice:

-Haz que se lo ponga.
-Póntelo perrita- se lo entrego y se lo coloca rápidamente-
-Buena chica, muy obediente- admito-

Mi Amo me ordena que vaya a la cocina, en ella me da las directrices que debo seguir hasta que lleguemos a la mazmorra y sin más comenzamos la velada.

Llevo la cena a la mesa donde ella espera nuevas instrucciones.

-Levántate.
-Si Ama.
-Dale de comer a mi Señor, despacio, con cuidado y con tu mano, dale de comer.

Comienza a hacerlo y él come despacio y chupando sus dedos cada vez que tiene oportunidad, veo como se ruboriza y como se excita ante sus deliciosos lametones en sus manos, cuando veo que una de las veces ella cierra los ojos complacida ordeno:

-Para, ahora me toca a mí.

Siguiendo las órdenes de mi Amo le demuestro a esta perra lo que se va a perder, me subo a horcajadas sobre él mientras la miro a ella a los ojos y le beso, nos besamos y saboreamos como si se nos fuera la vida en ella, veo que se siente incómoda y que desearía recibir ella esos besos de él, pero nunca pasará, no permitiré que se besen.

Me levanto y me pongo frente a ella, la miro a los ojos, a sus pezones erectos y agarrándola de la barbilla le digo:

-Bésame.

Lo hace, me besa y he de reconocer que lo hace verdaderamente bien, me excita y nuestros pezones se endurecen y se rozan los unos contra los otros, mi Señor esta disfrutando del espectáculo.

Me distancio de ella y sonrío ante la frase que se me acaba de ocurrir.

-¿Te ha gustado perrita?
-Si Ama, gracias.
-Espero que lo hayas disfrutado será lo más cerca que estarás de probar su sabor- señalo a mi Amo y le pico un ojo, él me devuelve la sonrisa mientras hace negaciones con la cabeza-

He perdido el apetito y solo espero ansiosa la hora de llevarla a la mazmorra y que disfrutemos de ella, miro hacia mi Señor esperando que me comprenda y este se levanta rápidamente y haciendo un gesto con la mano nos invita a dirigirnos hacia la mazmorra.

Caminamos a través del pasillo y nada más entrar mi Señor se sienta en un sofá que tenemos en una esquina y nos observa, hasta ahora he seguido sus órdenes pero me dijo que al llegar a la mazmorra me diría como actuar, espero que me oriente y me sorprendo al escuchar su única orden.

-Haz con ella lo que quieras.

Es toda mía toda para mí, encantada se lo agradezco y le digo que se ponga a cuatro patas sobre la cama.

-Dime una palabra de seguridad –ordeno-
-No se la digas- salta mi Señor- cuando ella la diga lo sabrás, sabrás que es esa, no debes saber su palabra así que olvídala y continúa.

Obedezco a mi Señor y voy hacia la cama donde se encuentra vestida, enmascarada y a cuatro patas.

-Levántate- cojo una silla y me siento frente a la cama- desnúdate lentamente para mí.

Comienza a desnudarse, desabrochando su camisa muy lentamente, no lleva sujetador y sus senos quedan expuestos instantáneamente, luego se desabrocha sutilmente el botón del pantalón y comienza a bajarlo muy pero que muy despacio deslizándolo por sus piernas y tampoco lleva braguitas, está completamente depilada y sinceramente deliciosa desnuda con su piel blanquecina y con la máscara, simplemente adorable.

-Tócate, despacio, tócate.

Lo hace justo como me gusta y como lo quiero comienza a bajar la mano por sus pechos acariciándolos y endureciendo sus pezones más aún con el contacto de sus manos, sigue bajando y empieza a tocarse el clítoris despacio, lentamente.

En ese momento desvía la mirada hacia mi Amo y eso me cabrea, me levanto y tirándole del pelo la obligo a mirarme.

-Solo a mi perra, solo puedes mirarme a mí.
-Si Ama.

Le doy un azote en el culo y vuelvo a sentarme.

-Sigue y dime cuánto te gusta tocarte mientras me miras.
-Ama me encanta tocarme y mirarla mientras lo hago, gracias por permitírmelo Señora.
-Sigue hasta que desees correrte y no lo hagas.
Se sigue tocando y noto que cada vez está más cerca los ruidos de su vagina y sus gemidos de placer son una dulce melodía para mis oídos.
-Métete dos dedos.

Obedece y noto que está cerca tanto que me levanto y tirándole del pelo la obligo a que tumbe medio cuerpo sobre la cama, ella deja de tocarse.

-¿Cuándo te he dicho que pares? No te corras, no tienes permiso.

Cojo un plug anal que tenemos sin estrenar, lo había comprado para mí pero la ocasión lo merece, lo saco de la caja y lo coloco sobre una mesa al lado de la cama.
Vuelvo con ella que sigue tocándose y follándose con dos dedos, la azoto varias veces en ambas nalgas y cuando veo que comienzan a coger color hecho un chorro de vaselina sobre su trasero, lo froto por sus nalgas y hago que resbale por su culito preparándolo para la invasión.
Cuando está preparada introduzco el plug, le tiro del pelo hacia atrás y le digo:

-Fóllate con tres dedos y no te corras.

Mi Señor está disfrutando mucho de nuestro espectáculo y veo como la tiene dura muy dura ante la situación que ven sus ojos me invita a que vaya hacia él y lo hago.
Se levanta y me empuja contra la cruz de San Andrés, me besa y frota su miembro  contra mí, me baja el corsé dejando mis pechos al aire y los pellizca duramente, me vuelve a besar y me gira fuertemente la cara para que la mire a ella.

-Mírala, mira cómo se folla para ti, ¿Te gusta muñeca?
-Si Amo, mucho.
-Cera.

Con esa palabra se lo que me quiere decir, se separa de mí y voy a por las velas, la enciendo.
Camino hacia mi sumisa que me mira temerosa pero a la vez extasiada.

-No temas, sé cómo hacerlo.

Con esas palabras y una adorable visión de ella penetrada por el plug y por sus dedos comienzo a chorrear la cera sobre su espalda y sobre sus nalgas, la distancia adecuada para que la cera no llegue demasiado caliente.
Sé que le gusta, placer y dolor alternados y transportándote al subespacio ella parece tener un increíble control de la situación pero cuándo siento que soy yo la que deseo jugar la dejo que se corra.

-Córrete.

Y lo hace, se deja llevar mientras un último chorro de cera marca su piel, sus nalgas, sonrojadas, grita y se pierde en el deseo.

Cuando acaba siento que se me apetece humillarla un poco más y utilizarla un poco más, le quito el plug y le ordeno que se ponga a cuatro patas sobre el suelo pero antes le pongo dos pinzas en cada pecho.

-Gatea hacia mi Señor y pídele por favor que te deje chupar su polla.

Obedece y gatea hacia él, escucho como se lo pide en un susurro y me siento envalentonada y le grito.

-¡Más alto ZORRA!

En ese momento ambos me miran y ella dice algo que me deja perpleja, algo que en un primer momento me cuesta comprender pero que al darme cuenta me hace sentirme utilizada y engañada.

-VENGANZA

Miro a mi Amo esperando que todo sea una broma pero no hay un ápice de compasión en su mirada y en ese momento ella se dirige hacia mí me empuja contra la cama y caigo de culo en ella.

Mira a mi Señor y le pide una mordaza para ponérmela yo permanezco en silencio y en realidad muy caliente ante la situación.

Ella se coloca sobre mi cuerpo, me amordaza y me ata las manos y las piernas a los postes de la cama, pero antes me desnuda dejándome solo con las medias puestas, luego me mira y sonríe.

-Y ahora te voy a joder bien muñeca, mira lo que hago.

Me siento indefensa, se levanta y se dirige hacia él, me muevo inquieta sabiendo lo que pretende, intento gritar pero no puedo y entonces le besa ¡Su boca me pertenece puta! Intento gritar pero no me escuchan y siguen haciendo lo que más me duelo, lo que más me incomoda ¡Su boca es mía! y empiezo a llorar, lagrimas que caen por mi rostro quemando mi piel y cierro los ojos no quiero seguir mirando y lloro.

Alguien se acerca a mí, no es ella, conozco su tacto es el de él, seca mis lágrimas con sus besos y me quita la mordaza, me besa en los labios, y abro los ojos encontrándome con su gélida mirada, no hay compasión.

-Tu castigo muñeca, este es tu castigo por lo de la última vez.
-Lo siento mi Señor, lo siento, no quiero jugar más a ser su Ama.
-Lo serás pequeña solo que nunca debes humillarme de la manera que los hiciste, la parte final sobraba muñeca.
-Lo sé mi Señor, discúlpeme- sigo llorando y sorbiendo mis lágrimas le explico que yo quería que esta noche fuese diferente, Carla recoge sus cosas y sale de la mazmorra dejándonos en la intimidad-
-Ya está muñeca, bésame.

Le beso queriendo eliminar los besos de la insensata esa, queriendo limpiarlo y que vuelva a ser sólo mío.
Se tumba sobre mi cuerpo que permanece atado y dando un  tirón a mis medias, las rompe y me penetra de una sola vez, empieza a moverse con desesperación en mi interior queriendo con sus embestidas hacerme sentir suya y lo siento, siento que lo soy.


Me agarra los pezones con sus manos y los retuerce mientras sigue clavándome su miembro una y otra vez, nos miramos y sabemos lo que va a suceder ambos alcanzamos el orgasmo a la vez, su ritmo disminuye y cae rendido sobre mi pecho, nuestras respiraciones aceleradas se acompasan y nos dejamos llevar por el sueño y me encanta que siga en mi interior, marcándome con su semen y haciéndome sentir únicamente suya.




4 comentarios:

  1. Vaya, ¡me has sorprendido con el final! Como lo has enlazado con la primera parte. Ha sido el relato más excitante que te he leído. Te vas superando, sin duda, y me estás abriendo los ojos ante mi ignorancia en este mundillo de la sumisión. Estoy aprendiendo contigo conceptos, y eso mientras me enciendo con tus textos. Muy bueno!

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    1. Me alegro de haber conseguido lo que pretendía, impactar, como ves me gusta innovar en mis textos y siempre intento ir metiendo cosas nuevas o pequeños matices que los hagan distintos a los unos de los otros, espero seguir sorprendiéndote. Un beso

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  2. Ya ves, yo también estoy flipando con el relato!!!

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    1. Entonces he conseguido lo que pretendía ;)! Gracias por leerme.

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