martes, 23 de julio de 2013

PRESA DE SU INOCENCIA

                                                   PRESA DE SU INOCENCIA

Desde que la vi llegar con su vestido de flores tan dulce e inocente pero a la vez tan ridícula no pude evitar querer seducirla.

Soy un lobo al asecho de su presa, mi gran debilidad son las jovencitas inocentes, seducirlas e introducirlas en mi mundo de perversión me vuelve loco.
Las observo, las analizo y luego selecciono a la mejor, aquella que considero que será capaz de caminar a través de las sombras por y para mí.

Trabajo rodeado de libros en la biblioteca de una importante universidad así que mi tarea de cazador no me resulta apenas complicada aunque he de reconocer que soy bastante exigente y no me conformo con corromper a cualquier dulcinea.

Se me da bastante bien analizar a la gente es por eso que siempre sé ver más allá de la fachada y a veces estas dulces mujercitas ocultan en su interior a una auténtica fiera sexual que desea ser domada.

Un día cualquiera de una semana más, ella entró para devolver un préstamo y me tocó atenderla.

-Buenas tardes señorita.
-Buenas tardes, deseo devolver estos libros.
-Deme su carnet y realicemos la devolución.

Me entrega su carnet y por un momento nuestros dedos se rozan y veo como se ruboriza ante el contacto, parece que la señorita nunca he visto un pene se muere para que le meta el mío, no puedo evitar sonreír y ella que me mira me devuelve la sonrisa, pobre ilusa si supiera que no estoy coqueteando si no imaginándomela a ella arrodillada chupándome y suplicándome más…

Terminamos con la devolución pero ella no se va, se sienta en una mesa frente al escritorio donde trabajo e intercambiamos algunas miradas, parece que mi pequeña dulcinea tiene ganas de fiesta y no sabe con qué clase de depredador ha dado.

Mientras trabajo catalogando unos libros se me ocurren unas cuantas depravaciones que poder mostrarle y me planteo invitarla a tomar algo esta noche así podré conocerla un poco más y saber hasta dónde está dispuesta a llegar.

Mi turno termina a las ocho y ella sigue ahí, un auténtico ratoncito de biblioteca, antes de irme decido pasarme por su mesa y sacar mi lado más amable.

-Bueno señorita… ¿Hay algo que pueda hacer por usted antes de marcharme?
-Tengo hambre

Pienso automáticamente en algo que le quitaría en hambre pero como me enseñaron a ser educado le indico donde están las máquinas expendedoras y me ofrezco a acompañarla.
Caminamos hasta las máquinas y ella saca una barrita de cereales integrales, la mastica y el crujido que hace al comérsela me parece encantador.

-¿Me das un poco?
-Si claro- me ofrece la barrita mordisqueada y me la meto en la boca dejando solo un trozo fuera de sí-
-Me parece que tendré que sacarme otro- rechista mi Dulcinea-
-No, come de esta, muérdeme.
A ver hasta donde llegamos pequeña dulcinea, muéstrame esa fiera que puedo ver en ti.

Ella se acerca a mi boca y es bastante hábil pues es capaz de morder el trozo que queda sin rozar mis labios.

-Sigo teniendo hambre.

No puedo evitarlo esa palabra saliendo de su boca saca la fiera que hay en mí y como veo que no hay nadie a nuestro alrededor y sé que ella no me va a rechazar la empujo contra la máquina expendedora y la beso, hago que beba de mí, que me saboree y sacie todo su apetito.
Cuando nos separamos estoy sin respiración, pero… ¿Qué coño? Yo nunca pierdo así el control, las cosas me las tomo con más calma, me parece que esta dulcinea me afecta más de lo que creía, será mejor que me aleje de ella.
Me doy la vuelta para marcharme dejándola con la respiración acelerada y apoyada sobre la máquina, me estoy comportando como un capullo pero alguien que me haga perder así el control no puede derivar en nada bueno.

-Si…sigo teniendo hambre, hambre de ti…

Vaya con la dulcinea, sí que sabe estimular mis deseos más profundos, así vestida con esa dulce voz y hambrienta de mí… el depredador que hay en mí no puedo negarse y vuelvo hacia ella, la agarro del pelo y le muerdo el labio.

-No te convengo dulcinea.
-Creo que eso lo decidiré yo…
-Dulcinea…
-No me llamo así.
-Te llamarás como yo quiera que te llamas ¿Lo vas pillando?
-No, no comprendo, ese no es mi nombre.
-Que inocente eres…

En ese instante se lanza a mi boca y me besa, engancha sus piernas a mi cintura y murmura sobre mi boca, por ti perdería mi inocencia.

-No sabes lo que dices – digo bajándola de mi regazo y separándome de ella, definitivamente me gusta demasiado como para corromperla-
-Quiero que me liberes de la inocencia, enséñame, libérame.
-¿Estas segura?
-Sí, muéstrame el camino.
Recoge tus libros voy a llevarte a un lugar, aunque antes pasaremos por mi casa.
-¿Estás de acuerdo?
-Sí, completamente.

Salimos de la biblioteca y mi piso se encuentra a tres calles siempre suelo ir caminando y esta vez aunque esté con ella no va a ser menos, así podré conocerla un poco más por el camino.

-No me has dicho tu nombre- afirma con curiosidad-
-Marcos me llamo Marcos pero me dicen M.
-Pues yo te llamaré Marcos.
-No pequeña Dulcinea tú me llamaras Amo.

Se queda blanca, pálida, su rostro incluso podría describirse como cadavérico y no puedo evitar reírme, la verdad es que lo he dicho para ver su reacción y me ha encantado que no tenga ni idea de lo que le hablo, me encanta iniciar a jovencitas inocentes y liberarlas de los tabús, entregarlas a los brazos de la lujuria es lo que me motiva  y lo que deseo.

Llegamos a mi apartamento, vivo en un segundo, subimos las escaleras y la invito a entrar.
El espacio está rodeado de libros algo que sé le gustaría, no suelo traer a las chicas aquí pero mi dulcinea me ha cautiva y soy presa de su inocencia lo cual me tiene un poco inquieto.

La voy a llevar a un club de BDSM quiero ver que tal reacciona ante lo que va a ver, no pretendo hacer nada con ella en dicho local solo comprobar su reacción y medir así los posibles daños que pueda causar a posteriori en su alma cándida.

Evidentemente necesito una ducha y ella no debería ir así vestida así que opto por llamar a una amiga que sé que llevará las mismas tallas que ella y me preste algo de ropa, mi amiga encantada ya que le gusta jugar a vestir muñecas en su tiempo libre, en veinte minutos está en casa, las dejo solas y voy a la ducha.

Cuando salgo la imagen que tengo ante mis ojos me fascina, es imposible que este bombón sexual sea mi dulcinea, con un traje ajustado marcando todas y cada una de sus formas, negro, mi color favorito, y sus pechos vaya par de gemelas que tiene, increíble y como se las realza ese vestido, fascinante.
Su boca me invita a que la saboree, pintada tan solo con un brillo le da esa sensación de labios mojados que parece que quieren decir bebe de mí, tómame y yo ya me estoy imaginando esos labios rodeando mi dura polla, no puedo evitarlo y se me pone dura al instante.

-Salgamos ahora porque como sigas mirándome así no respondo de mí.

Ella comienza a reír y su risa es la mejor melodía que he podido escuchar en mucho tiempo, de nuevo pasa por mi mente la palabra fascinación y le sonrío.

Salimos a la calle y cogemos el coche que tengo estacionado frente a mi calle, primero llevamos a Sonia a su casa y luego nos dirigimos hacia el local mientras escuchamos la voz de Loreena McKennitt y una de mis canciones preferidas Dante´s  Prayer.

-Es preciosa.
-Sabía que te gustaría Dulcinea.
-Ya casi llegamos ¿Estás preparada?
-Sí, lo estoy.

Entramos en el local, yo lo he visto muchas veces pero ella está asombrada ante lo que ve, es oscuro, huele a látex y está decorado con cuerdas, fustas, y toda clase de artilugios que se utilizan en las prácticas del BDSM, artilugios con los que me encuentro de sobra familiarizado.

Nos sentamos en la barra y observamos a algunas parejas que se dirigen hacia reservados, otras se quedan ante nuestra mirada, dulcinea permanece sin habla y yo la dejo procesar la información, ante nosotros una pareja está disfrutando en un banco de azotes.

El spankin es una de mis especialidades a ver la reacción de mi inocentona ante esto, parece que no le desagrada, lo mira y no aparta la mirada, creo que tengo alguna posibilidad con ella.
Más allá otra pareja en este caso un Ama y un sumiso están disfrutando de la humillación, el Ama le ha ordenado que le chupe los zapatos ante la atenta mirada de su público.
Mi chica no deja de mirar a la sumisa que está siendo azotada ante nosotros y entonces tengo una idea.

-¿Serias capaz de probarlo?
-No lo sé, puede ser.
-¿Sí o no? Las suposiciones no me van señorita.
-Sí, lo probaría.

Voy hacia el banco y le pido al desconocido de manera amistosa que si me lo cede por un momento, le explico la situación y la pareja se retira a un reservado.
Una vez situada sobre el banco le digo que se suba el vestido y mi polla tiembla ante la increíble visión de su trasero desnudo, suave, delicado e inocente.
Comienzo acariciándoselo y ella suspira, le doy el primer azote y se queja, luego continúo hasta que ella me suplica más.

-¿Estás húmeda preciosa?
-Sí, no imaginas cuánto.

Acaricio su nalga y paso mis dedos por su rajita, luego retiro un poco su tanga y meto un dedo en su interior para comprobar cuán húmeda está.

-Si ya lo creo que lo estas.
-¿Quieres parar?
-Me están mirando.
-¿No te gusta?
-Me encanta.

Un nuevo azote por pervertida, y gime de placer, su culo empieza a coger color, ese color granate que tanto me gusta y la forma de mi mano comienza a grabarse sobre su piel, marcándola como mía.

-Levántate y vamos, no quiero que seas mía por primera vez ante la atenta mirada de toda esta gente.
-De acuerdo.

Salimos del local a sabiendas de que no será la única vez que lo visitemos juntos.
Nos subimos al coche y vuelve a sonar la canción  que estábamos escuchando, mi dulcinea se encuentra desatada y se sienta sobre mi regazo restregándose contra mi erección, no creo que pueda resistirme y no follármela en el coche.

La beso y me devuelve el beso, nuestras salivas se entremezclan, uniéndonos en la lujuriosa noche, entregándome a la pasión me desabrocho el pantalón y retirando con un dedo su tanga la penetro, se la clavo bien adentro, llenándola y asiéndola gemir sobre mi cuello, me muerde y la dejo que lo haga, me gusta que lo haga.

Comienza a moverse sobre mí, cabalgándome como una potra salvaje, con su pelo suelto y ondulando cayendo sobre su espalda, se lo agarro y tiro de él, gime y se queja pero sigue moviéndose conmigo dentro.
Estoy a punto de alcanzar el orgasmo pero me contengo quiero que ella grite mi nombre al correrse.

-Grita mi nombre cuando te corras.
-Oh si... si...Marcos.
-Así es nena, lléname la polla de ti, córrete para mí.

Le doy unos azotes más, en ambas nalgas y se corre y yo la sigo, espero que esta dulcinea sepa lo que es la píldora porque acabo de llenarla con mi leche, ella cae rendida en mi hombre y le acaricio el pelo.

Decido que no quiero dejarla sola y le ofrezco venirse a casa, quizás dentro de un rato pueda enseñarle otro de mis trucos, quizás uno con una vela, como vamos poco a poco no quiero presionarla, ahora solo quiero cuidar de ella.


Llegamos a casa y la meto en la ducha, entro con ella y nos enjabonamos mutuamente, salimos desnudos, la seco y me seca, la cojo en brazo y la acuesto sobre mi cama dejando que se entregue a los brazos de la noche y deseando que al despertar quiera seguir explorando mi mundo junto a mí.






5 comentarios:

  1. Llevo leyendo tus escritos des de hace unos dias, y me pones palote todas las veces. Sigue asi!

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  2. M.DEOR es genial!!!!!!!!!!!!!! me encantan sus relatos!!!!!!!!! y anónimo esa es la intención ponernos a nosotras burras y a vosotros palote,jajjajajajajajajajja. besosssssssssss

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  3. Me encantas!!!!!! Adoro lo que escribes y no se tu pero saber que nos pones a nosotras burras y a ellos palote me pondria como una moto!!! Por cierto FELIZ DIA MUNDIAL DEL BDSM a todos los que adoramos este mundo...besos y azotes!!!

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  4. Gracias por vuestros comentarios, espero que sigáis disfrutando al leer tanto como yo disfruto al escribir y si Feliz 24/7 aunque ya casi acaba. BESOS ;)

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  5. Me encantan tus relatos!! Me ponen como una moto!!si te estuviera leyendo en papel no quiero contarte donde mojaria el dedo para pasar pagina!!!jajajja sigue asi :)

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