miércoles, 17 de julio de 2013

EL SABOR DE LO PROHIBIDO

                                                 EL SABOR DE LO PROHIBIDO

¿Para qué se casa la gente? Llevo meses liada con los preparativos de mi boda y a día de hoy me pregunto ¿vale la pena todo esto?, quiero a mi futuro esposo, pero… ¿realmente es el amor de mi vida?, nos hemos acomodado, no hay pasión, no me siento viva  ni deseada, llevamos muchos años de noviazgo y es hora de dar el siguiente paso pero… ¿estoy realmente dispuesta a amarrarme a él de por vida?
Solo sé que necesito sentir, amar, vivir y disfrutar del sabor de lo prohibido y con él no pasará nada de eso, la monotonía es parte de nuestras vidas.
Hoy tengo la prueba de los pasteles de boda, su sabor favorito  el chocolate blanco y la vainilla, el mío la frambuesa, incluso en eso discrepamos, por eso he llamado a la pastelería y les he solicitado una prueba con varias muestras de sabores diferentes, ni para él, ni para mí, supuestamente debíamos ir juntos pero le ha surgido un asunto “urgente”, es lo que tiene ser abogado.
Me dirijo sola hacia la pastelería, está tan solo a tres calles de mi casa, así que decido ir dando un paseo, es media tarde y la gente disfruta del atardecer en las terrazas cercanas a mi estudio, les observo, risueños y felices, mujeres y hombres que coquetean, niños que ríen, abuelas y abuelos que andan perdidos en sus pensamientos, es la vida misma, un mundo de personas  de las cuales cada persona es un mundo.
A tan solo un par de pasos de mi destino, me paro en seco, hay un hombre que me observa desde la puerta de la pastelería, es muy sexy y atractivo, tiene algo misterioso, e inquietante, me sonríe, estoy parada en la calle de enfrente y le devuelvo la sonrisa, me dispongo a cruzar sin percatarme de los coches que atraviesan la calle, un pitido fuerte hace que mis sentidos se despierten de la ensoñación, ¡casi me atropellan!, corro para llegar hasta la puerta pero él ya no está, nose en que momento ha dejado de observarme pero espero que fuese antes de hacer tremendo ridículo.
Entro en el interior, el espacio está cubierto por mesas blancas con manteles color melocotón y sobre ellos hay pasteles de todas las clases, pequeños y grandes cupcakes también tartas, muchas tartas de impresionantes dimensiones.
Una mujer alta y atractiva se dirige hacia mí y espero con mi cuerpo inerte mientras observo todo a mí alrededor.
-Hola señorita ¿puedo ayudarla en algo?
-Sí, tenía cita a las seis con Eriz para hacer la prueba de los pasteles de boda.
-Ah sí, es cierto, camine hasta el fondo del pasillo, Eriz está allí  y empezará a servirle, espero que le gusten.
-Muchas gracias.
Voy caminando a través del pasillo, hasta llegar a una sala decorada igual que la anterior, el blanco y el color melocotón están presentes  en cada detalle.
Un hombre se encuentra de espaldas, colocando pétalos sobre la mesa donde están las tartas, suena una canción, la conozco, es la de “Be my baby”, que recuerdos me trae, es preciosa y es una nueva versión que mezcla el inglés con el español, no puedo evitar tararear la letra en voz alta.
El hombre se da la vuelta y es él, el inquietante y misterioso que me observaba desde la puerta, paro de cantar, es increíble que esté de nuevo haciendo el ridículo de esta manera.
-No pares, lo haces muy bien Baby.
¡Qué vergüenza! Ahora mismo desearía que se abriera un agujero profundo ante mis pies para poder tirarme por él, pero sé que no tengo escapatoria así que opto por ser educada.
-Buenas tardes, supongo que eres Eriz.
-Supones bien Baby
Porque me llama así, no me gusta que lo haga, bueno no es que me disguste es que esas palabras pronunciadas con ese acento, ¡buff que calor!, debo estar roja como un tomate.
-Así que te casas ¿eh?, que lástima.
No sé si estoy soñando o no, pero creo que este tipo me está tirando los tejos descaradamente, y lo peor de todo es que me encanta que lo haga y que me llame baby, soy una descarada, tengo que pararle ¡por los dioses del olimpo que voy a casarme! ¿Qué hago coqueteando con él?, y  ahí está esa vocecita de mi conciencia diciendo “Anda tonta que a nadie le amarga un dulce”.
-Bueno… ¿probamos esas tartas?-pregunta con aire juguetón-
Y de nuevo esa vocecita persistente “preferiría probarte  a ti, chupar la tarta de tus dedos” ¡Qué calores!
-Sí, vayamos a probarlas ¿De qué sabores son?
-Bueno siguiendo sus instrucciones nada de chocolate blanco con vainilla, y nada de frambuesa, así que he optado por tres sabores de los cuales uno es mi preferido pero tendrá que adivinarlo.
-¿Un juego?
-¿Quieres jugar?- me mira divertido-
La verdad es que me parece excitante la situación, estamos a solas, en esta sala, con esa música de fondo, y con este pedazo de hombre frente a mis ojos, me saca media cabeza y eso que no soy tan bajita, pero ¡vaya varón! de la mismísima nobleza procede, moreno de piel, pelo azabache, ojos oscuros, y ¡qué culo!  y de nuevo la maldita vocecita “fóllatelo anda, una canita al aire, la última antes de la guillotina”.
-Si quieres podemos jugar, puedo cerrar esa puerta, y puedo vendar tus ojos, el juego consistirá en que yo te dé a probar de esas tres tartas, y deberás acertar con todos y cada uno de los sabores ¿Te parece?
Suena emocionante y divertido, y acepto asintiendo con la cabeza, él coge una silla y la señala con el dedo, invitándome a sentarme en ella, lo hago y espero que cubra mis ojos.
-Discúlpame un momento, como comprenderás no suelo hacer esto así que no llevo una venda en el bolsillo- sonríe- voy a buscar algo para taparte los ojos.
Sale de la estancia y permanezco sentada, observo las tartas para ver si a través de los colores puedo identificar los sabores, algo que parece realmente complicado, permanezco quieta y a la espera de su regreso.
Regresa con un pañuelo de seda negro en la mano, no sé de dónde lo habrá sacado, pero no ha tenido problemas en encontrarlo, se acerca y lo deja colgando frente a mis ojos mientras lo mueve de un lado a otro, miro hacia la puerta que permanece abierta y trago saliva de manera ruidosa.
-¿Nerviosa?
-Puede entrar alguien, debería cerrar esa puerta.
-¿No te da morbo que puedan pillarnos?
En realidad sí que me lo da pero no voy a admitirlo y mucho menos cuando se supone que estoy aquí para elegir la tarta de mi próximo casamiento.
-No, preferiría que la cerrara.
-Bien Baby, si así lo deseas.
Ya estamos con el baby otra vez, creo que entre la explosión de sabores, su tacto y su voz esto va a resultar perturbador para mis sentidos.
Cierra la puerta, y pasa una llave, creo que este es su lugar de trabajo y si tenía cita conmigo nadie debería molestarnos, me tranquilizo un poco más, se acerca de nuevo y ahora sí pone la venda sobre mis ojos, escucho sus pasos, creo que se dirige hacia la mesa en la que están los pasteles, de nuevo siento como se acerca a mí y noto una mano, mejor dicho unos dedos sobre mi boca.
-Primera muestra, pruébala.
Abro la boca y chupo sus dedos, deleitándome con el sabor de lo prohibido, ahora mismo si midiesen la temperatura de mi cuerpo seguro que marcaría más de cuarenta grados.
-¿Y bien?
-Más, quiero más.
-Primero dime un sabor, luego te daré más de la misma, esta tarta tiene tres, debes acertar por lo menos uno.
-Plátano.
-Bien baby, ¿podrías decirme otro de los sabores?
En realidad si podría, pero quiero que me deje probarla de nuevo de su mano así que opto por mentir.
-No, no los distingo bien ¿más por favor?
Se acerca de nuevo, y noto el frío del metal introduciéndose en mi boca, ¡qué capullo! ahora me lo ha dado con una cuchara.
-¿Y bien?
-Menta y chocolate.
-Eres buena con los sabores, por acertarlo mereces una recompensa, pero si en algún momento te equivocas recibirás un castigo ¿estás de acuerdo?
-Sí, totalmente.
Siento que su cuerpo se acerca al mío, noto su aliento cerca de mi boca, huele a licor de mora, me muerdo el labio ante la expectativa de probarlo y como no puedo ver, no espero su siguiente paso, me besa, pasea su lengua por la mía, provocándome un delicioso ardor entre las piernas, haciendo que mi mente se pierda en el crepitante deseo, se retira dejándome ansiosa de más.
-Esa ha sido tu recompensa baby, ahora prueba esto y dime a que sabe.
Vuelve a meterme un dedo en la boca, uno de mis sabores favoritos fácil de identificar, aunque ya empiezo a mezclar tantos que temo confundirme en determinado momento, pero de momento esta me la sé y mi voz interior aplaude a la espera de la nueva recompensa.
-Nata y arándanos.
-Bien baby eres buena- vuelve a darme un rápido beso y pienso vaya mierda de recompensa, lo quiero como el de antes- a ver si puedes con esta.
Ahora introduce dos dedos y con ellos acaricia mi lengua, los chupo pero no logro distinguir los sabores, aún el sabor de los arándanos invade mi paladar, la menta, el chocolate, demasiados sabores, pero sobre todo, el licor de mora es el que más persiste en mí interior.
-No lo sé, no logro distinguir los sabores, diría chocolate y fresa o puede que de nuevo arándanos, no lo sé.
-¿Quieres que te castigue baby? Puedes esforzarte más, prueba de nuevo.
-He probado tantos sabores que no puedo distinguir ninguno más, de veras, no puedo.
-Entonces prepárate para ser castigada baby, los sabores eran fresa, coco y chocolate, mis preferidos.
-Me quedo con el licor de mora Eriz –se carcajea cerca de mi boca sabiendo que me refiero a su sabor-
-¿De verdad quieres casarte?
-Dame una razón para no hacerlo.
-La pasión, el juego, la lujuria, creo que te faltan baby, lo noté en tu mirada perdida cuando te vi en la calle de enfrente.
-Tienes razón, ¿pero vale la pena perder la estabilidad por eso?
-Claro que si baby, solo vivimos una vida y debemos saber disfrutarla, levántate.
-Pero… no veo nada.
-No te preocupes, yo me encargaré de ti, te guiaré en la oscuridad, y en mis brazos estarás segura, confía en mí y déjate llevar, disfruta.
Me levanto , y noto como sus manos se posan sobre mis brazos para guiarme a través de la estancia, caminamos justos con nuestras manos unidas y aunque no puedo verle sé que me observa, note algo tras mi espalda, creo que una mesa, tal vez una de esas decoradas con colores blanco y melocotón.
La seducción personificada, es él, este hombre que está frente a mí y que me coge en volandas y me sienta sobre la mesa mientras acaricia con los dedos la venda de seda de mis ojos, y baja sus manos hacia mis pechos, comienza a desabrochar uno, dos y tres botones dejándome algo más descubierta, pienso en mi ropa interior y agradezco por llevar algo más que decente.
Mete su mano dentro del pequeño escote y saca uno de mis pechos por encima de él, repite la acción y saca el otro, quedando justo por encima de mi camisa y haciendo que queden realzados, un trozo del vendaje cae sobre uno de mis pechos y empieza a acariciarlo hasta llegar al pezón, me da un pellizco que me hace jadear, y luego otro inesperado en el otro pezón, me besa de nuevo  y me encanta su sabor.
-Baja baby, yo te guio, voy a quitarte la minifalda.
Me bajo de la mesa y me quita la minifalda llevándose con ella mi pequeño retal de ropa interior.
-Quédate quieta, ahora vuelvo.
Permanezco inmóvil y a la espera, no tarda mucho, y noto algo frío sobre mis pechos, creo que es tarta, una de las que anteriormente he probado.
-Quiero probar mi sabor favorito mezclado con el tuyo preciosa.
Comienza a chuparme los pezones, mordiéndolos, dando fuertes tirones y trincándolos entre sus dientes, es delicioso, un placer increíblemente explosivo.
-Muérdeme, muérdeme más, le suplico.
-Creo que tengo nuevo sabor favorito baby.
Sus palabras me producen un escalofrío, estoy húmeda, y noto la humedad cayendo por mis muslos, me avergüenzo e intento cerrar las piernas para que no se dé cuenta, pero es tarde, él lo sabe y siento como se arrodilla ante mi.
-Abre las piernas, también quiero probar este sabor- pasa un dedo a través de toda mi hendidura y suspiro de puro placer-
Comienza a chuparme el clítoris, lamiéndole, y mordiéndolo poco a poco, un mordizco un lengüetazo,  alternando dolor y placer, increíblemente delicioso, y no se cansa de chupar, intento separarme cuando noto que estoy a punto de correrme sobre su boca, pero me sostiene por la nalgas, empujándome más y más contra su boca y me pierdo, me dejo llevar como nunca he hecho y me corro en su boca como nunca antes lo había hecho, sintiendo un placer inexpresable.
-Mi sabor favorito desde hoy eres tú baby.
Se levanta y me besa, y noto mi propio sabor mezclado con todo lo dulce de él.
-¿Entiendes porque eres mi sabor favorito?
Sonrío, y él tira de la venda para descubrir mis ojos, cuando los abro me encuentro con su oscura mirada clavada en mí, deseo es lo que veo en ella, fuego, pasión.
-¿Quieres seguir? Tengo más para ti preciosa.
-Llévame al límite, quiero llegar ahí contigo.
-Deseo concedido baby, agáchate y pruébame a ver si te gusto tanto como tú a mí.
Me agacho y saco su miembro de sus pantalones, esta húmedo y duro, muy duro, increíblemente duro, se me hace la boca agua, y quiero comérmelo, lo chupo, me lo como como si llevara meses famélica, succiono y chupo y lamo, así hasta que él se retira de mi boca.
-Quiero follarte, pero no quiero hacerlo aquí, ¿ves esas escaleras? –señala unas escaleras al fondo de la estancia-
-Si
-Llevan a mi despacho, donde realizo la contabilidad, sube, yo voy ahora, no te preocupes no te verá nadie esta zona es privada.
Me dispongo a subir las escaleras, pero antes hecho un pequeño vistazo hacia atrás, ¡que hombre!
Estoy en su despacho, lleno de cristales, desde los que se ve la calle, semi desnuda, y sé que si alguien mira hacia arriba me verá, ya comienza a anochecer, pero aún no está del todo oscuro, los últimos rayos de sol se adentran a través del cristal haciendo que mi piel brille con su resplandor.
La puerta se abre, es él, sexy, seductor, ¡desnudo!, miro hacia su paquete, y me saboreo.
-¿Aún hambrienta?
-Sí, quiero más.
-Ponte a cuatro patas y gatea hasta mi polla, come más baby, es para ti.
Gateando me dirijo hacia su miembro, cuando llego me lo voy a meter en la boca pero antes levanto la cara para observarle y me propina una pequeña bofetada con ella, algo sexy que hace que le desee más, comienzo a chupar de nuevo hasta que vuelve a retirarse.
-Me matas preciosa, me matas con esa boquita, quiero follarte contra ese cristal, pero no sé si te gustará ¿Qué dices?
-Podrían vernos….
-Ahí está la diversión baby, ponte con las piernas y los brazos abiertos en forma de cruz contra el cristal, no te quites la camisa, así si ven no verán demasiado.
Le atravieso con la mirada, que no verán dice, ¡si llevo el coño y las tetas fueras!, bastardo, pero a pesar de ello quiero jugar, quiero hacerlo con él, me he sentido más viva que nunca, no quiero que termine nunca, así que hago lo que me pide y me pongo así contra el cristal.
Se coloca tras de mí y me da besos por los hombros haciendo que tiemble del deseo.
-Cuenta hasta veinte baby.
Comienzo a contar una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce, trece, y de pronto siento como mete su verga en mi interior, dura y húmeda se acopla conmigo a la perfección, me folla, como nunca nadie lo había hecho, haciendo que mis pechos se peguen al cristal y que mis pezones se endurezcan con su tacto, es duro, nada delicado, pero me encanta, y siento que por primera vez en mi vida puedo correrme con una polla penetrándome, sus clavadas son feroces, salvajes, y estoy al límite como le pedí, al límite del éxtasis total y deseo entregarme, darle mi placer y que él me entregue el suyo, y  así es, juntos nos dejamos llevar el uno perdido en el otro, suspiros mezclados con jadeos, lujuria mezclada con pasión.
Ambos hemos culminado pero él sigue sujetando mis muñecas contra el cristal, me doy cuenta que tenía los ojos cerrados y los abro mirando hacia la multitud, nadie parece prestarnos atención y me fijo en una sombra, alguien que se encuentra en la calle de enfrente, nos observa, le reconozco y veo lagrimas corriendo a través de sus mejillas, intento soltarme pero Eriz no me deja, me agarra fuerte y me susurra al oído:

-Déjale marchar.




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