viernes, 15 de noviembre de 2013

EL FIN DE UNA ETAPA


EL FIN DE UNA ETAPA

La vida esta llena de nuevos comienzos, esta entrada es mi nuevo comienzo... a partir de ahora se acabó M. DEOR, se acabaron las historias de amor y pasión de las que espero que hayáis disfrutado tanto como yo, pero llegó hora de pasar página... hora de buscar un nuevo comienzo para mí.

Todos a lo largo de la vida buscamos eso, las nuevas oportunidades, despertares que nos hagan sentir llenos de felicidad, y eso es lo que yo ansío y quiero para mí, por eso dejo este blog para dedicarme a mí, a escribir mi historia, mi propia historia y esperando que algún día esa historia pueda ver la luz y os apasione tanto como a mí.

A veces hay cosas que necesitan prioridad, otras veces la prioridad la necesitamos nosotros mismos, ¿para qué? para ser felices y poder vivir como queremos hacerlo, de la mejor manera que sepamos y de la manera que nos haga sonreír día tras día.

Mi experiencia como bloggera comenzó cuando conocía  a un grupo encantador de chicas a través de un club de lectura de una conocida escritora de género erótico, a mis cuchufletas tengo muchísimo que agradecer, si no hubiese sido por ellas yo nunca hubiese escrito ni una de las historias que aquí he plasmado, si no hubiese sido por ellas, yo no me habría dado la oportunidad de escribir la historia de Alexander Linuel, una historia que creo que por el momento debe quedarse para mí, quizás algún día pueda compartirla con todos vosotros y quizás algún día esa historia os remueva el corazón pero no es ese tiempo y no es ese día.

Bueno, continúo que me pierdo, a mis cuchufletas, a mis preciosas chicas que me han dado momentos increíbles a lo largo de un año, me habéis hecho sonreír y ganar vida, por eso solo os puedo decir...GRACIAS.

A todos los que habéis disfrutado de mis relatos, gracias por leerme, gracias por seguirme y gracias por las palabras de apoyo y ánimo.

Solo me queda desearos una vida llena de pasión, de amor y felicidad.
Nunca dejéis de soñar ni de luchar por vuestros sueños.

Espero que podamos reencontrarnos pronto, quizás cuando me encuentre yo....ahora me despido de todos con un gran dolor, me ha encantado compartir esto con vosotros, me habéis hecho creer en mí y ser feliz.

Me despido como mejor sé... con un trozo de mí... de mi historia.... de mi vida y mis letras:

"Tenía tan solo cinco años la primera vez que me dio un beso, era una niña y él un niño, inocente, dulce, pero desde aquel entonces ya eramos apasionados.
Aun recuerdo como sus labios acariciaron los míos, es muy raro tener recuerdos de una época tan del pasado, pero doy gracias por ese recuerdo, por esos besos, por sus primeras caricias y por la primera vez que me hizo suya, incluso con el paso de los años creo que siempre seré suya, de él, de mi primer y único amor...

Lo que paso después no estuvo nada bien, no fue agradable, me alejé de él cuando más le necesitaba, me alejé de él porque alguien que no era él había robado mi inocencia, alguien que no era él, y que él no supo ver... 

Hoy le perdono, era tan solo un niño, hoy le comprendo y aún así, aún con el tiempo, nunca he dejado de pensarle, nunca he dejado de quererle, por que es cierto que los primeros amores nunca se olvidan, los amores más puros, más inocentes y más verdaderos...nunca se olvidan...."

                                                                                                Hasta siempre
                                                                                                       M.DEOR







jueves, 31 de octubre de 2013

ESCLAVA DE TUS DESEOS.Capítulo 3

                                                                        III

De pronto la voz de Alexander me saca de mi ensimismamiento,
-Vanessa ya hemos llegado preciosa.

Pero bueno de que coño va este tío ¿Que confianzas son esas para decirme preciosa la segunda vez que me ve? Bueno yo soy muy valiente con mí yo interno, pero la verdad es que aunque piense de que coño va, me halaga y solo puedo decir:

-Perdón Alex, mi cabeza a veces viaja a lugares algo lejanos, lo siento, vamos allá.
Salgo del coche muy torpemente, no acostumbro a llevar vestido ni tacones, de hecho creo que es mi primer vestido.

Alexander amablemente me tiende su mano cuando mi equilibrio brilla por su ausencia y ¡Oh Dios que tacto!, ¡Qué piel tan suave!, me doy cuenta de que me esta mirando con esa cara que empieza a resultarme tan habitual y tiene esa sonrisa, una sonrisa que dice, ahora mismo te follaría en la limusina, ¡joder! la verdad es que su sonrisa me vuelve completamente loca.

-Bueno Señor Linuel parece que ahora el que anda un poco perdido es usted.

Me sale una risita infantil que a él parece no hacerle mucha gracia, con paso firme me lleva de la mano y entramos en el interior del restaurante.

El restaurante es muy elegante y sofisticado, las mesas con manteles blancos aparentan relucientes y todas y cada una de ellas tienen en medio pequeños jarrones con azucenas, son preciosas.
Alex y yo no nos paramos en las mesas, seguimos caminando hasta llegar a una enorme terraza que para mi sorpresa también esta llena de flores, doy gracias de no ser alérgica por que si no ahora mismo estaría con la nariz colorada y estornudando como loca.

Visualizo a un hombre que se aproxima, pero la luz es muy débil y no logro verle la cara hasta que está demasiado cerca, es él, el papá de Alex.

Siento que me consumo y me hago pequeñita, no puede ser muy normal que una chica que recién ha realizado una audición para su academia, aparezca de la mano de su hijo en un acto así o espera ¿Tal vez si sea normal?
Me niego a creerlo, así que sacudo la cabeza y me saco esa espantosa reflexión que podría torturarme por el resto de la noche.

Soy muy educada, así que con todo mi arte le tiendo mi mano.

-Hola Señor Linuel soy Vanessa, encantada
-Hola Vanessa, ya se quien eres, estuviste espléndida en la audición.
-Gracias Señor.
-Hijo, ¿Podrías dejarme un momento a solas con la señorita Glover?
-Claro papá pero solo una cosa, a ella no se la hagas, ni de coña se lo propongas, te estoy advirtiendo.

¿Perdón? ¡Que coño me estaba perdiendo! ¿Qué se supone que no debe proponerme?

-Hijo si me lo pides no lo haré pero sabes que vi lo mismo que tú.

¿Hola? Estoy aquí.

-Bueno papá....ya he dicho que no, ahora te dejo con ella, cuídala, volveré en diez minutos.

Veo como Alexander se aleja y se pone a hablar con una señora muy sofisticada,elegante y hermosa, mucho mayor que él y de pronto pienso ¿Qué es de su madre? No se nada de ella, ni por la prensa ni por Internet, me parece muy raro.

-Bueno Vanessa te preguntarás de que iba este numerito ¿no?
-La verdad señor Linuel, si me gustaría saber de que iba aunque no creo que vaya usted a contármelo tan fácilmente.
-Eres lista pequeña.

Bueno que le pasa a esta familia con las confianzas, que rápido las cogen, les das un dedo y de pronto ya te tienen despatarrada y abierta de par en par.

-Bueno señor Linuel si no le importa vaya al grano, me gustaría disfrutar de la agradable compañía que me ha traído a este lugar.

No se por qué pero este señor no me esta dando muy buena espina, y la verdad es que no suelo equivocarme al juzgar a la gente.

Veo una sonrisa en su cara, y ¡oh no! es esa expresión, la misma que tenía su hijo hace un momento al bajar de la limusina, acaso este señor quiere...

¡No Vanessa! el champagne se te ha debido subir a la cabeza, debe ser eso definitivamente.

-Vanessa, mi hijo te habrá informado que has sido admitida ¿no es así?
-Si, señor.
-Bueno, hay un problema al respecto, la academia es muy costosa y nosotros tenemos información de primera mano sobre la situación  económica de los alumnos, creo que tu papá y tú no andáis muy bien de dinero desde que...

Se hace el silencio, pero ¿Cómo puede el saberlo? Me incomoda la situación y entonces casi  sin darme cuenta noto que están esas lagrimas de nuevo acariciando mis mejillas.

-No se preocupe señor Linuel puede decirlo, desde que mi mamá falleció.
-Si eso, lo siento, no quería incomodarte.
-No se preocupe señor, duele, es cierto, pero me gusta recordarla.
-Bueno volviendo sobre el asunto Vanessa, ¿Qué vais a hacer al respecto?
-Cuando...mi...mamá falleció, yo recibí una gran cantidad de dinero que ella había estado guardando para mi futuro, para si esta ocasión llegaba a darse.
-Pero...
-Ni yo misma lo sé señor, ni idea, no se de donde salió ese dinero, solo sé que ahora es mío.
-Vale, entonces situación arreglada, de todas maneras debo decirte que Alexander no hubiese permitido que te quedases fuera por una cuestión económica, ¿sabes? No le digas que te lo he dicho pero tenía una grabación tuya de antes de la audición y en su despacho suele escucharla a menudo.

Eso si que había sido toda una revelación, pero ¿Qué puedo decir al respecto?
-Mmm...
-No hace falta que digas nada, solo olvida que lo he dicho.

Vale. yo aún estoy dándole vueltas a algo ¿que ha pasado hace unos diez minutos entre Alex y su padre?

Alguien se acerca por detrás y  me susurraba al oído

-Hola de nuevo preciosa ¿me has echado de menos?
-La verdad es que no te he echado de menos en absoluto, tu padre resulta ser una compañía de lo más complaciente.

Se le queda cara de pocos amigos, en ese mismo instante, parece que acaban de darle con toda la mano abierta y dice:

-Papá tal vez me haya equivocado con ella y si deberías hacerle esa proposición.
-Hijo...
-¿Sí papá?
-No seas ridículo y compórtate con la señorita.

Me mira con cara de... esta es mi noche y hoy follo.

-Vamos preciosa he de llevarte a casa tengo una cita después en mi apartamento.

Pero... ¿Qué cojones le pasaba a este troglodita cabrón?, ¿Donde quedó el Alexander bueno, amable y generoso de la Limusina?

Ahora mismo quiero  patear su bonito trasero pero como soy  una señorita educada voy a limitarme a darle de su propia medicina.

-De acuerdo, me vendría bien irme ya, la verdad es que yo también tengo una cita.

De nuevo una victoria para mí, ahí está de nuevo esa cara avinagrada y ridícula que tenía hace un momento. Chica esta noche te estas luciendo con tus respuestas.

-Y bueno ¿Con quién es esa cita si puede saberse?, dice Alexander.
-La verdad es que no te interesa, igual que a mi me interesa una mierda tu cita en tu apartamento.

Me mira con asombro por mi salida de tono, no creo que se lo esperase pero sonríe como satisfecho por algo.

Creo que el muy cabrón había conseguido lo que quería y yo como tonta se lo he puesto en bandeja pero esto no va a quedarse así, no, en absoluto.














miércoles, 30 de octubre de 2013

ESCLAVA DE TUS DESEOS. Capítulo 2

                                                                   II

Han pasado tres días desde la audición y aún no he recibido noticias, papá esta trabajando en el garaje, tiene montado un pequeño taller, es mecánico y se le dan muy bien los coches antiguos y caros.

Son las siete de la tarde y esta a punto de acabar otro día más, que decepción, ¿Por qué no he recibido noticias? ¿Quizás no soy demasiado buena para este centro? Tal vez sea eso, definitivamente es eso.
Llevo educando mi voz desde los 7 años, mi mamá me llevo a mi primera clase de canto y recuerdo que fue un día muy especial, ahora tengo veinte años y mi único sueño es cantar, quiero llegar al alma de las personas a través de mi voz.

De pronto suena el timbre de la casa y voy corriendo hacia la puerta, ¡Oh! pero si es.... él.

Alexander Linuel en la puerta de mi casa, tiene que ser un sueño, debo haberme quedado dormida recordando mi primera clase de canto, me pellizco disimuladamente en la pierna y no, no es un sueño, él esta aquí y me mira divertido.

-Hola.-logro decir al fin-
-Hola Vanessa.
-¿Qué hace usted aquí?
-He venido para darle la noticia en persona, ha sido usted admitida en el Artist Centre.
-¿E....Enserio? -digo con la boca abierta por la sorpresa
-Si señorita muy enserio.

Vaya sonrisa, parece sacado de un anuncio de blanqueador dental, mmm como me gustaría poder saborearlo.

-Pues.....gracias.
-No hay de qué -me dice guiñándome uno de esos preciosos ojos verdes-Estamos encantados de poder contar con una voz tan deliciosa como la suya.

De nuevo le doy las gracias no sabiendo que más decir y tras un silencio de quizás uno o dos minutos vuelvo a reaccionar.

-¿Quiere usted tomar algo Señor Alexander?
-Si me gustaría tomar algo pero tengo un acto del centro y me gustaría que vinieses conmigo, es una manera diferente de celebrar tu admisión ¿no crees?
-Pero ¿Ahora señor Alexander?
-Sí,ahora.

Me mira de nuevo divertido por mi expresión asustada.
-¿Vamos Vanessa?
-Bueno si insistes digo coqueteando .Pero de repente pienso en como voy vestida ¡Oh no! pero si estoy en pijama me muero de la vergüenza no me había dado ni cuenta.

Él me esta mirando se ha dado cuenta de que me avergüenzo por lo que llevo puesto
–No te preocupes por la ropa Vanessa te cambiarás en mi limusina, nos esta esperando.
¿Qué? ¿Limusina? ¡Oh!
-Preferiría llevar algo de mío Alexander.

Es la primera vez que le llamo por su nombre y le ha sorprendido, pero no me ha corregido lo que significa que tal vez le haya gustado.
-No insistas te vestirás en la limusina no creo que tengas ropa adecuada para el lugar al que vamos.

La verdad es que quiero ir, es un a buena ocasión para conocer gente de este mundillo pero es cierto, yo no tengo ropa de “etiqueta” así que tendré que aceptar.

-Bueno acepto pero solo por esta vez y luego te lo devolveré, tengo que avisar a mi padre.
-No te preocupes ya le he avisado yo al entrar, le he visto en el garaje y hemos hablado.

¿Qué? ¿Con mi padre? Pero... ¿que le pasa? ¿Se ha vuelto loco?

Le miro y le miro sin saber que decir.

-Vamos. -tira de mi brazo y me saca casi a la fuerza-
-Venga Vanessa, entra en la limusina.
-Una pregunta Alex ¿Dónde me cambiaré? -me mira alzando una ceja y me sonríe-
-Puedes hacerlo en la limusina Vanessa, es lo bastante amplia.
-¿Qué? No, no y no en la limusina pero te has vuelto loco me verán.
-No pueden verte los cristales son oscuros, aunque si quieres que te vean yo puedo quedarme aquí y observarte- me dice seductoramente-.

Tierra trágame ¿Qué quiere verme? Esto es lo mas surrealista que me ha pasado nunca, definitivamente este chico necesita ayuda.

-Disculpa pero necesito intimidad.
-Como quieras Vanessa.

Entonces coloca cada una de sus manos sobre cada uno de mis hombros y yo me quedo quieta , muy quieta saboreando ese ínfimo contacto de las yemas de sus dedos sobre mis hombros, luego me desliza lentamente los tirantes de mi camiseta hacia abajo, se para y hace una señal al conductor, sube un cristal y de pronto empieza a sonar una melodía que me resulta conocida, pero... si es mi voz, mi audición y su melodía, el tocando el piano, me mira con curiosidad supongo que a la espera de una reacción, se inclina y cerca de mi boca me susurra :

-Vanessa, suenas muy bien- rozándome los labios dice- y también sabes muy bien- se hecha hacia atrás y me señala una caja que hay sobre el asiento de la limusina, se acerca de nuevo y sin rozarme los labios me dice:  tu voz no es lo único delicioso que hay en ti, y me deja ahí y él se baja rápidamente subiendo con el conductor en la parte delantera-

Pero… ¿Por qué se ha ido? Idiota porque tú se lo has pedido.
Me tiemblan las piernas y mi pulso va a mil, cojo la caja con mis manos temblorosas, la abro y hay un vestido verde precioso como sus ojos, y tiene unos destellos preciosos como su mirada, me lo pongo lo más rápido que puedo y toco dos veces en el cristal con los nudillos, y ahí está el de nuevo con su maravilloso esmoquin negro seguramente de una marca carísima.

-Estas preciosa Vanessa.
-Me gusta el color -digo con una sonrisa tierna-.
-Y a mí. -sonríe seductoramente-

Probablemente esta es su forma de seducir, una seducción dulce y erótica, ahora mismo ardo por él, pero seguramente para él no es más que un juego, un juego al que habrá jugado muchas más veces, quizás demasiadas veces, pero ahora eso no me importa me siento tan afortunada.

La limusina recorre las preciosas calles de esta hermosa ciudad, Roma, papá y yo nos mudamos aquí desde España para escapar del doloroso año que vivimos, decidimos comenzar una nueva vida en este hermoso lugar y también tuvimos en cuenta que aquí es donde se encuentra una de las mejores academias de arte del mundo, mi primera audición la pasé en España y luego vino el traslado.

Miro por la ventana y veo las calles con hermosas luces y grandes flores en los hermosos jardines que rodean las casas de los alrededores, es precioso y a esta hora de la tarde cuando la noche empieza a caer aún más.

Siento que me esta mirando pero no me doy la vuelta, la limusina aparca en la acera de un sofisticado restaurante, solo por fuera impresiona, es precioso, un gran panel dice L`Amoriu en color rojo sobre un fondo blanco brillante.

Es maravilloso, y no puedo creerme que después de tanta soledad, ahora este en este lugar tan hermoso, con un hombre como Alexander y a punto de cumplir un sueño por el que llevo luchando toda una vida.

Me toco la mejilla sabiendo que ella está de nuevo ahí, me paso la palma de la mano para hacerla desaparecer, y cierro los ojos disfrutando de este exquisito momento.







ESCLAVA DE TUS DESEOS. Capítulo 1

                                                                          I

Septiembre, la luz tenue entra a través de mi ventana, estoy sentada al borde de la cama con la cabeza entre mis brazos y dos pequeñas lágrimas me rozan la mejilla, de pronto miro hacia arriba y me encuentro pensando en que esta no es mi vida, no es la vida que quiero, ni siquiera la vida que espero.
Una dulce melodía empieza a salir a través de mi móvil y yo me pongo en pie y me dirijo al servicio, me lavo los dientes y me miro en el espejo.

¡Oh! Vaya ojeras, mis ojos oscuros están rojos por las lágrimas anteriormente derramadas, me lavo la cara y en ella solo puedo ver miedo, nada de esperanza, bueno quizás algo, pero muy poco, debe ser por la audición que tengo esta mañana.

Vuelvo a mirarme y me maquillo como puedo, no se me da demasiado bien pero hoy es un día especial tengo mi primera audición en una importante escuela de arte, me pongo unos leggins ajustados y una de mis mejores camisas y bajo rápidamente las escaleras y ahí esta papá, solo han pasado dos meses y aun veo la tristeza en su rostro, ha sido un año horrible y me vienen miles de imágenes a la cabeza, mi mamá, el hospital, el cáncer...

De nuevo noto una lágrima en mi mejilla y me paso la mano rápidamente, no quiero que papá se preocupe y no quiero entristecerlo más, tiene una mirada celestial, que me calma, le miro y sonrío.

-Hola papá ¿Como estás hoy?
-Bien cariño ¿Y tú? ¿Estas preparada para la audición? Hoy es un día muy especial cielo, vas a hacer tu sueño realidad, estoy muy orgulloso de ti.
-¡Oh papá! Pero... si aún no he conseguido entrar solo es una prueba.
-Hija se que entrarás, tienes una voz maravillosa.
-Gracias papá, pero lo dices porque eres mi padre.
-Hija no seas tan pesimista y no lo digo porque sea tu padre ya verás como te aceptan y date prisa o llegarás tarde.
Miro el reloj, ¡mierda! Son las 8.15 y tengo la audición a las 9.15.
-Papá me voy luego hablamos que llego tarde.
-Un beso cariño.
Mmm que bien me siento entre sus brazos.
-Chao papi.
-Hasta después mi vida.

Salgo a la calle y hace un día precioso miro las casas que me rodean son todas iguales, es una urbanización preciosa con casas blancas con tejas rojas y grandes jardines, al final de la calle hay un gran parque del cual vienen hacia mí unos preciosos pajarillos revoloteando, ¡oh! que maravilla la madre naturaleza, de pronto siento que me miran desde la acera de enfrente es un chico joven, tal vez tenga mi edad unos veinte o veintiún años , levanto la mano y le saludo educadamente , él me devuelve el saludo amablemente , salgo corriendo en busca del autobús.

Entro en la sala rápidamente, hay mucha gente, mucho ruido y la música suena de fondo, de pronto reconozco la canción es el Vals de las Flores de Tchaikovsky, me gusta mucho esa canción, alguien que viene corriendo tropieza conmigo me giro para disculparme y es una chica muy alta, delgada y morena.

-Hola, lo siento -digo tímidamente-
-No te preocupes, la que lo siente soy yo que no te he visto-me mira con curiosidad- ¿Cómo te llamas?
-Me llamo Vanessa.
-¿Y tú?
- 3 -
-Ah yo soy Rebeca, encantada-me dice tendiéndome la mano y se la devuelvo amistosamente-
- Y bueno Vanessa que vienes a la audición de… ¿canto o baile?
-De canto ¿y tú?
Aunque ya se la respuesta no hay más que ver esas largas piernas.
-Yo de ballet.
De pronto sale una mujer alta, rubia con un moño muy alto y un vestido muy elegante.
-Vanessa Glover
-Si soy yo.

Entro en la enorme sala de la que cuelgan pequeñas lámparas por todo el aparatoso techo, son muchas, demasiadas, pero bonitas, la sala también esta rodeada por enormes cristales y de pronto me siento muy pequeña.

-Bueno Vanesa estas aquí para realizar una audición de canto así que cuando quieras puedes empezar.

Miro a mi alrededor y hay más gente de la que esperaba, a la derecha un grupo leyendo algo, a la izquierda hay tres bailarines de ballet y enfrente hay una enorme mesa con seis miembros del jurado, uno de ellos es el antiguo director del centro se llama Francis Linuel y por lo que me han contado ha cesado de su cargo para que su jovencísimo hijo pudiese dirigir el centro.

-Vanessa puedes empezar cuando quieras.
-Mmm...Gracias.

Un, dos, tres cuento mentalmente y empiezo a cantar una de mis canciones favoritas I will always love you, es la banda sonora de una de mis películas favoritas y ahí estoy yo cantando esa preciosa canción delante de uno de los mejores jurados y en uno de los mejores centros.


Se abre la puerta principal y se me para la voz, el corazón me late con fuerza y otra vez está esa lágrima persistente rozándome la mejilla, siempre me ha conmovido cantar esta canción, levanto la vista y miro en dirección a la puerta que se acaba de abrir. ¡Oh Dios! ¿Quién es ese?
Se dirige hacia mí y le miro con la boca abierta, él sonríe.

-Hola señorita Vanessa soy Alexander Linuel el director del Artist Centre, discúlpeme por interrumpir su audición pero no he podido resistirme, he oído hablar sobre usted, bueno.....sobre su voz.
-Encantada- logro articular en un tono bajo, quizás demasiado bajo-.

Vuelvo a mirarle, tiene unos ojos verdes preciosos y un pelo castaño que parece tan sedoso que dan ganas de acariciarlo, es muy atractivo, alto, delgado pero fuerte y va muy bien vestido.

-¿Vanessa te encuentras bien?
-Mmm sí, sí estoy perfectamente.
¡Oh mierda!, estaba perdida, perdida en mis soñolientos pensamientos.
-Lo siento.
-Bueno vamos a continuar pero esta vez te acompañaré tocando el piano, vuelve a cantar la misma pieza de antes.
¿Qué? ¡Tierra trágame ahora mismo! Ha dicho que me va acompañar con el piano, pero como pretende que pueda cantar después de interrumpirme de esa manera. ¡Oh querida vocecita no me falles ahora!

Vuelvo a cantar, cuando canto nada me distrae, solo somos mi voz y yo.

-Gracias- digo al acabar la canción-.
El Señor Alexander se dirige de nuevo hacia mí y cuando le tengo enfrente siento un tirón en mi interior, estoy desesperada, desespero por poder tocarle.
-Muchas Gracias a ti Vanessa, tienes una voz deliciosa, ya te avisaremos para comunicarte algo sobre la admisión.
-Ah....vale y gracias Señor Linuel.
Él me observa y parece molesto pero yo salgo rápidamente de la sala con la cabeza gacha y me siento mal, vacía de nuevo, salgo de la sala y ahí esta Rebeca.
-¿Qué tal te ha ido Vanessa?
-Oh pues...creo que bien ¿Y a ti?
-Aún no he tenido la audición pero mi padre conoce al director y él ya me ha visto bailar y me ha dicho que seguramente tenía una plaza en el centro así que esto no es más que un mero trámite.
-Pues que bien, aún así suerte Rebeca.
-Gracias, por cierto Vanessa si logras entrar en el centro ¿Vas a quedarte en la residencia?
-No lo había pensado pero si, seguramente para poder llegar puntual a las clases.
-Bueno en ese caso hablaré con mi padre haber si nos puede colocar juntas en la habitación.
-Gracias Rebeca, eres muy amable y me gustaría mucho que fueses mi compañera.

De repente llaman a Rebeca para la audición y nos despedimos con un pequeño abrazo, ella entra en la sala y yo salgo a través del pasillo pensando en...él.






sábado, 28 de septiembre de 2013

FANFIC CINCUENTA SOMBRAS DE GREY

Esta historia es algo diferente, algo nuevo que sin más vino a mi mente, nunca he escrito un FanFic, pero ¿Por qué no probar algo nuevo y diferente? Espero que os guste...

FANFIC DE CINCUENTA SOMBRAS DE GREY

Capítulo 1

Hace muchos años atrás los dioses se pusieron de acuerdo para mandar a dos ángeles a la tierra, un ángel negro o ángel de la oscuridad y un ángel blanco o ángel de luz.

Estos ángeles vivirían su infancia en la tierra, desconocedores el uno del otro, pero llegaría el momento en el que tendrían que encontrarse y luchar juntos por un bien común, salvar a la humanidad… ¿De qué? Pronto lo sabréis.

Dos de los dioses más poderosos tenían que elegir entre sus filas a dichos ángeles, uno puro de corazón y otro un ángel destinado a ser caído y que con dicha misión podría resurgir de su propia oscuridad.

Y así ocurrió todo:

-Eres el Dios más indeciso que conozco, ¿Quieres decirme ya quién va a ser el ángel de luz?
-Sabes que ellas son mis dos favoritas, es difícil elegir entre lo más bueno y lo mejor.
-Sí, lo sé, pero sabes que solo puedes mandar a uno, solo tenemos dos recipientes, un niño pequeño y una niña que recién va a nacer.
-¿Cuál será tu recipiente?
-Lo sabes, el niño, su alma esta perturbada, su infancia va a ser truncada y va a ver cosas horribles, solo el alma de un  ángel de mis filas está preparado para afrontar esa situación.
-Entonces me toca la chica…
-Sí, ese es tú recipiente.
-Pues que así sea, ya tengo una elegida, es lo que me dicta mi instinto.
-¿Sabemos sus nombres en la tierra?
-Sí, ella se llamará Anastasia y él… él se llamará Christian.
-Debemos tenerlos vigilados.
-Lo sé.
-Ahora haz que desciendan y comiencen a vivir su humanidad y recuerda, borra todo recuerdo relacionado con…. “esto”- el Dios hizo un gesto con la mano zarandeándola en el aire y refiriéndose al espacio celestial que ocupaban en dicho momento-


Veintiún años después…

Hoy empiezo mi trabajo de niñera en casa de los Grey, la verdad es que no entiendo como una chica de mi misma edad puede ser tan descuidada como para haberse quedado embarazada a los dieciocho años, pero gracias a eso tengo un trabajo que me permitirá pagar la deuda que tengo con la universidad, solo un semestre me repito, sólo un semestre más y podrás dedicarte a eso que tanto te gusta, el arte y tus cuadros.

Mia Grey es una niña mimada, una niña de papá que en un momento determinado se dejó embaucar por un tipo odioso que la utilizó con el único fin de obtener placer durante ¿Cuánto duraría? Apuesto que no más de quince minutos.

Ahora voy a cuidar al pequeño Elliot, no es que me apasionen los niños pero ya que mi amiga Katherine me ha recomendado para este trabajo no podía desaprovechar la oportunidad, además pagan más que bien por un par de horas de cuidado y por lo que tengo entendido tampoco tendré gente merodeando a mi alrededor ya que en la grandiosa mansión de los Grey solo viven Mia, el pequeño Elliot y… ¡ah! Si el hermano mayor de Mia que ahora no recuerdo su nombre.

Será un ricachón petulante que se cree que por tener una mansión y un par de deportivos puedo comprar el mundo, no le conozco pero ya no le soporto.

Toco el timbre de la casa de los Grey, vuelvo a tocar y a través del telefonillo me habla una voz tranquila y dulce.

-¿Si?
-Mmmmm, hola, yo… soy Anastasia…la…-me interrumpe para terminar por mí-
-La nueva niñera de Elliot.
-Exacto, esa misma.
-Puede pasar señorita Anastasia, Christian le espera para la entrevista.

La puerta se abre y entro, ¿entrevista? Vaya, pensé que ya estaba contratada y hoy comenzaba a trabajar pero parece que ni la recomendación de mi ricachona amiga vale para ser la niñera de un Grey.
Tras la puerta hay una señora mayor, parece agradable, su mirada es dulce y armoniosa, me transmite serenidad y en ese momento me siento segura en un espacio demasiado frío, negro y vacío.

-Señorita, el Señor Grey la espera en su despacho.
-De acuerdo, ¿Puede indicarme dónde es?
-Por supuesto, sígame, la acompaño.

Caminamos a través de un  largo y oscuro pasillo, no hay fotos familiares, nada, solo cuadros en blanco y negro, abstractos, sin vida, sin esperanza.

Llegamos a una puerta grande de color cerezo y la que supongo que es el ama de llaves, toca dos veces con sus nudillos, se escucha un  casi imperceptible adelante y ella abre la puerta invitándome a entrar.
Al otro lado del escritorio solo veo una mata de pelo, poco a poco levanta su cabeza y sus ojos se encuentran con los míos, su gris sombrío invade mí océano azul y justo en ese momento siento como si cayese por un precipicio de oscuridad.

Mantengo su mirada mientras él perturba la mía, mis piernas flaquean y mi boca se seca, humedezco mis labios y suelto un pequeño suspiro, no es como lo imaginaba,  es…. hermoso… es como un ángel, pero un  ángel hecho para pecar.

-Señorita, tome asiento, deseo hacerle unas preguntas antes de que comience sus tareas como niñera de mi sobrino Elliot.
-Si, por supuesto.
-Como usted comprenderá, el pequeño es demasiado importante para mí y no estoy dispuesto a contratar a cualquiera.
-Lo comprendo- pero lo maldigo por pensar si quiera eso de mí, no soy cualquiera además vengo recomendada, soy seria y responsable, ¿qué se cree?-
-Es usted estudiante ¿verdad?
-Si, estoy en el último semestre.
-Estudia Arte.
-Sí, adoro el arte, hasta en las cosas más simples podemos apreciar arte.
-Estoy de acuerdo.
Empiezo a preguntarme que para qué me entrevista si sabe todo de mí, continúa haciéndome preguntas que poco importan para mi trabajo de niñera, no se preocupa de horarios, disponibilidad, solo se preocupa de aspectos sobre…. Sobre mi vida personal.
-No tiene usted novio.
-No- justo en ese momento me arrepiento de dar esa respuesta… a él que le importa-
Como si leyese mi pensamiento me da una explicación lo bastante convincente como para reafirmar mi negativa.
-Como comprenderá no queremos líos de faldas alrededor del pequeño.
-Lo comprendo.

Deseo que deje de mirarme de esa manera, parece que quiere devorarme con esa mirada, siento que algo me arde en la espalda, escozor, ardor, de nuevo escozor y me muevo inquieta.

-Bueno señorita creo que tengo la información suficiente, esto junto con la recomendación de su amiga, me servirán para valorar su contratación.

Todo esto y no es capaz de decirme si soy apta o no apta para este trabajo, comienzo a sentirme algo estúpida, desde luego no será tan complicado cuidar de un pequeñajo, si fuera por el Señor Grey debería tener un Máster en cuidados infantiles.

Me levanto tras sus últimas palabras y me disponga a salir de la mansión cuando aparece un pequeño muñeco de ojos azules que corre hacia mis brazos, lo abrazo y lo cojo a la vez que le revuelvo el pelo con mi mano libre, creo que acabo de encontrar al hombre de mi vida, lástima que sea demasiado pequeño.

-Señotitaaaaaa!!

No puedo evitar reírme, este pequeño debe ser Elliot y esa palabra debe haberla aprendido de su tío pues la pronuncia exactamente igual, una sonrisa ilumina mi cara, miro hacia el otro lado de la estancia y me encuentro con esos ojos grises observándome.
Definitivamente es un ángel del pecado, mirada penetrante, brazos cruzados bajo el pecho y y una pequeña y provocadora sonrisa.

-Anastasia, creo que ya tenemos niñera- dice acercándose a mí y apartando a su sobrino de entre mis brazos-
-Mmmm…. Gra….Gracias Señor Grey.
-Es la primera vez que mi sobrino aborda a alguien así de esa manera, déselas a él.

Volví a revolverle el pelo y le di un pequeño beso en su precioso cabello dorado, cuando aparté mi boca de su cabello, de nuevo nuestras miradas se encontraron y me quedé por unos instantes perdida hasta que él me trajo de vuelta a la realidad.

-Nos vemos mañana Anastasia.
-Hasta mañana Señor Grey- pronuncié mientras se cerraba la enorme puerta tras de mí-

De pronto siento que el calor de mi espalda comienza a disminuir quedándose más bien helada, fría, saco una chaqueta negra de mi bolso y me la coloco mientras camino hacia mi vieja camioneta.


Me subo al coche  y apoyo la cabeza al volante, cierro los ojos y solo puedo sentir como dos oscuros y grisáceos ojos me observan en la oscuridad, cuando decido arrancar para marchar no lo hago sin antes echar un último vistazo a la casa, noto su mirada sobre mí, al igual que puedo sentir que mi espalda comienza de nuevo a arder.










martes, 24 de septiembre de 2013

EL SABOR DE MI DESEO

EL SABOR DE MI DESEO

A veces es muy difícil dejar marchar a alguien y más cuando esa persona ha formado parte de tu vida durante tanto tiempo, cuando esa persona te ama y es capaz de cualquier cosa por ti, lo sabes, lo reconoces, pero también sabes que él no podría hacerte feliz y entonces llega el momento de tomar una difícil decisión, arriesgar con peligro a perder o no arriesgar y conformarte con…con la ¿nada?...

A veces las decisiones son fáciles, pero nos complicamos la vida, es o no es, así de simple y entre los brazos de mi querido pastelero, entre los brazos de mi Eriz he descubierto que no era y que no hay que tener miedo, hay que arriesgar, por que quién lo hace tiene la posibilidad de ganar y yo he ganado, le he ganado a él, a mi verdadero amor, el que me llena, el que me completa y con el que me siento tremendamente viva y feliz.

Estamos en nuestra luna de miel, quién lo diría, han pasado seis meses desde que entré en su pastelería para que se encargase de mi pastel de boda.

Ahora solo estamos él y yo en este maravilloso barco que ha alquilado para que pasemos una semana de luna de miel, me estoy dando un baño  en nuestra enorme bañera en préstamo.
La estancia está rodeada de velas aromáticas y pétalos de rosa pues así lo dispuso él para recibirme la primera noche y así hemos amanecido hoy.

Meto un pie en el agua, quema, está caliente y lo retiro, vuelvo a intentarlo y ahora la sensación es agradable, relajante y deliciosa, continúo sumergiendo mi cuerpo y recuesto la cabeza en la parte superior de la bañera permitiendo así que mi cabello cuelgo por fuera de ella.

Cierro los ojos y dejo que mis sentidos se sientan invadidos por la mezcla de olores, las sales de la bañera, las velas aromáticas que he vuelto a encender, incluso aún huele un poco a rosas.
Comienza a sonar una canción, una de las favoritas de Eriz y le escucho cantarla, me sale unas sonrisa estúpida en la cara porque me encantar escucharle pronunciar la palabra baby, así es como me llama desde aquel día, me encanta oírlo de su boca, escucho que tararea la canción de Shayne Ward mientras se acerca y procuro hacerme la dormida.

-Y aquí se encuentra mi dulce princesa esperando el beso del príncipe que la traiga de vuelta del mundo de los sueños.

No puedo evitar sonreír, a veces puede ser tan cursi, sonrío aun permaneciendo con los ojos cerrados y aunque no pueda verle sé que se agarra a ambos lados de la bañera con sus fuertes brazos y se agacha hasta mi boca, justo antes de besarme noto su aliento sobre mis labios y le oigo pronunciar.

-Eres mía baby.

Abro los ojos , le miro y tiro de su camisa haciendo que caiga sobre mí, que su torso quede mojado y su camisa se pegue contra mi pecho desnudo.
Nos besamos, nos tocamos, nos acariciamos y nos pertenecemos, él es mi felicidad y yo soy consciente de ser la suya.

-Me alegro tanto de que me eligieses a mí Baby… no sabes cuánto.
-No creo que existiese otra elección posible, no desde el momento en que te tuve dentro de mí.

Nos ponemos de pie en la bañera, nuestros cuerpos mojados, el mío desnudo, le retiro la ropa que se pega a su cuerpo y admiro su belleza, mirándole a los ojos le acaricio la mejilla y silenciosamente muevo los labios para decirle un sentido te amo.

Cierra los ojos con mis mudas palabras, parece como si se le clavasen en el alma y yo siento exactamente lo mismo cuando lo recibo de él, sus palabras se clavan en mi interior, me atraviesan pero me causan una deliciosa sensación de felicidad.

-Deberíamos salir, he preparado algo para desayunar baby.
-No quiero separarme de ti, nunca, quiero pasar los días y las horas besando tus labios.
-Baby, son tuyos, esto- señala su cuerpo- te pertenece, así que puedes hacer conmigo lo que quieras, pero luego, ahora sal de la bañera y ponte algo ya que desnuda me desconcentras, ve a la cocina que tengo una sorpresa para ti.

Salgo de la bañera contoneando mi trasero desnudo y mojado algo que supongo se le antoja apetitoso al señorito, cojo una toalla y aposta hago que se me caiga al suelo, me agacho para recogerla dejando mi trasero aún más expuesto para él, lanzo una mirada a través de una de mis piernas y veo como me observa sonrío y justo en ese momento me propina una cachetada en el trasero que me quita la sonrisa estúpida de la cara.

-Eso por ser una mala chica.

Le miro asombrada, ahora envuelta en una blanca toalla, tira de ella y me deja al desnudo.

-Y ahora, ya que estas tan juguetona baby, me  vas a servir el desayuno desnuda.
-Si claro, no te quedan tartas que hacer para que yo te sirva nada a ti.

Hecha una furia me dirijo hacia el dormitorio, cojo una bata de seda y me la pongo, pero bueno… que se ha creído el señorito… anda que se le va a cortar la nata esperando que a que le haga de sirvienta.
Voy a la cocina y cojo una fresa de una bandeja de fruta que hay en la encimera, saco la leche condensada del estante donde se encuentra guardada y sumerjo la fresa en ella, la meto en mi boca y estaba tan pringada que por mi labio cae una gota de leche, justo en el momento en el que el entra en la cocina.

-Baby, yo que tú tenía más cuidado con lo que me metía en la boca, estas chorreando leche- el muy bastardo sonríe, aún le quedan ganas de vacilarme o eso parece-

Paso el dedo por la gota que cae de mi labio y lo chupo mientras le sostengo la mirada, noto que se tensa y sus ojos brillan de deseo, ahora ¡Chúpate esa!

-Quítate la bata.
-No me da la gana.
-He dicho que te la quites, hazlo baby.

Mis manos no obedecen a mi razón y desabrochan el lazo que unía ambas partes de la bata, esta cae desde mis brazos hacia el suelo, desnuda de nuevo, como él desea tenerme.

-Ahora sírveme el desayuno, quiero que me des tú de comer, como yo hice la primera vez contigo, dame de comer baby.

Su orden parece más una súplica y no me  puedo resistir, siempre he sido orgullosa pero él es la primera persona que me desarma de esta manera, así que cojo otra fresa y como sé que odia la leche condensada la mojo en sirope de chocolate la llevo hasta su boca cuando abre los labios paseo la fresa por ellos y luego con mi lengua, lo saboreo.

-Estoy hambriento baby- sus ojos brillan cada vez más, arden de deseo y se a qué se refiere con lo de que está hambriento- hambriento de ti.

Me coge, mis piernas se enganchan a su cintura y mis brazos rodean su cuello me lleva fuera, donde el sol está radiante, hermoso y nos ilumina, me recuesta en el suelo, escuchamos las olas, la brisa mariana y el silencio que la acompaña, solos él y yo y un océano que nos rodea.

Es hermoso, el paisaje pero sobre todo mi esposo, Eriz es hermoso, le amo, como nunca amaré a nadie, porque si el me deja o se va de mi vida, mi corazón se lo llevará con él.

-Eso nunca pasará preciosa, nunca- limpia una lágrima que caía sigilosamente por mi mejilla y me besa justo en el mismo lugar-
-Hazme tuya Eriz, hazme tuya justo aquí donde solo importamos tú y yo y nadie más.
-Eso pretendo preciosa, hacerte mía, hoy y el resto de mi vida.

Comienza a acariciar mis pechos desnudos, me besa en el cuello erizando mi piel, sigue bajando, besando primero uno y luego otro de mis pechos, continúa hasta llegar a mi ombligo lo besa y pasa su lengua desde él hasta llegar a mi parte más íntima y secreta, esa parte que hace seis meses que descubrió y que desde aquel entonces le pertenece, me besa ahí justo en ese rincón secreto que me hace temblar de placer, pasa su lengua por ella, me besa y me sostiene por los tobillos para que no me mueva, chupa una y otra vez, desesperadamente, volviéndome loca de deseo.

-Te amo Eriz, te amo, por favor, no pares… no dejes nunca de tocarme porque sólo tú consigues hacerme sentir, no pares…

Para, me observa y mete dos dedos en mi interior, vuelve a chupar mientras me penetra con sus dedos, casi estoy al límite y en ese instante vuelve a observarme y con sus labios pronuncia las palabras que me llevan al orgasmo.

-Te amo baby, solo a ti, siempre a ti.

Me pongo de rodillas torpemente mientras mi respiración se acompasa, el trae su miembro hacia mi boca y gotas de semen chorrean desde él hacia el suelo, es la muestra de su deseo, del deseo que siente por mí, me saboreo antes de llevarlo hacia mi boca.
Pretendo hacerle una felación de ensueño, se la chupo, al principio cuidadosamente pero con cada embestida de mi boca contra su miembro me vuelvo más salvaje, más primitiva, loca por él, le saboreo una y otra vez hasta que noto como se hincha casi llegando a su punto más álgido y me tira del pelo para que retire la boca.

-Quiero perderme en tu interior baby, no me prives de ello.
-Hazlo, piérdete dentro de mí.

Se sienta sobre el suelo y me invita a que me siente sobre él, lo hago y empiezo a cabalgar sobre su grandiosa longitud, entra y sale, entra y sale una y otra vez hasta que ambos extasiados nos dejamos llevar por ese placer que nos envuelve y nos perturba.
Caigo rendida sobre su cuerpo sudoroso y su pene sigue llenando mi interior, me estremezco ante la sensación y me retiro para recostarme a su lado.
Su semen resbala por mis muslos desnudos, manchando mi piel bronceada deliciosamente, cierro los ojos y me siento vacía sin él en mi interior, deseo sentirle de nuevo y espero ansiosa la próxima vez.

-Oye baby…-dice levantándose del suelo y dirigiéndose hacia la borda-
-Dime cariño.
-Siempre soñé con encontrarte y ahora....ahora eres real.

Tras esas palabras se lanza al mar y yo me levanto apresuradamente para buscarle, no le veo durante unos segundos, luego aparece sin más sonriéndome picaronamente.

-¿Vienes baby?
-Siempre, contigo donde quiera que estés- pronuncio en un susurro y me lanzó a la mar con él-

En algún otro lugar un corazón roto que casi llegó a ser mi esposo comienza a recuperarse, sus heridas ya no sangran y sus lágrimas ya se han secado, siento mucho haberle causado dolor, pero sé que le libré de una vida llena de infelicidad porque sé que ahí afuera hay alguien que significará tanto para él y le hará tan feliz como me lo hace Eriz a mí, solo deseo que la encuentre pronto.




lunes, 9 de septiembre de 2013

CONCURSO DE RELATOS ERÓTICOS

Hola a tod@s, he estado algo desconectada por circunstancias personales, pronto comenzaré a publicar nuevos relatos que tengo en mente... ya he avanzado algo en mi cuenta de twitter @mdeorcg, de momento me gustaría compartir algo con ustedes, he participado en un concurso de relatos eróticos y uno de mis relatos ha quedado entre los finalistas, ahora es decisión del público votar al ganador, así que os animo a que leáis los relatos y votéis por aquel que os haga vibrar o sentir algo de deseo, ansia, fuego o pasión... votad en https://www.facebook.com/librosgratisoficial?ref=hl y sed buen@s en mi ausencia ;)

                                                                                                                                                  M.DEOR

viernes, 16 de agosto de 2013

MÍA CADA NOCHE



MÍA CADA NOCHE

Varios meses llevo preparándome para esta ocasión, un viaje, una nueva oportunidad, un nuevo descubrir y para mi incluso un nuevo despertar.

Asustada y ansiosa pongo un pie en una tierra completamente desconocida.
Llevo mucho tiempo ansiando este momento, no se que pasará ni con quién me puedo encontrar, lo único que tengo claro es que lo hago por ella, por mi mejor amiga y su última voluntad.

Bajo las escaleras del avión y mis piernas tiemblan, recojo mi equipaje apresuradamente y cojo el taxi que me llevará al Prince Hotel.

Es un hotel que aparenta normalidad pero que una vez al año organiza una fiesta, es bastante selectivo con respecto a los invitados, yo nunca había contemplado venir, de hecho poco sabía de este asunto hasta que mi amiga Lucía me hablo de él.

Miro a través del cristal del taxi como voy dejando edificio tras edificio tras de mí y cierro los ojos por un segundo intentado embriagarme de calma y quietud algo casi imposible debido a la situación que va a acontecerse.

Hace un año y medio,  mi mejor amiga me habló de la fiesta del Prince Hotel, una fiesta de ensueño para cualquier mujer, ella debía ir a la fiesta de este año y reencontrarse con alguien, antes de morir me dio un teléfono y me dijo:

-Llama y hazte pasar por mí, ve a la fiesta y despídeme de él, es mi última voluntad.

No pude negarme y aquí estoy haciéndome pasar por alguien que no soy, Lucía, y buscando a un completo desconocido llamado Cristian en un ambiente completamente  inquietante.

-Ya casi llegamos señorita- apunta el taxista-
-Gracias.
-La que tú tienes niña.

Su tono y voz melódica junto con su última afirmación me hacen sonreír y por un momento olvido los días venideros, pero solo por un  momento.

Un  par de segundos después pongo un pie en el exterior del taxi y alguien se acerca tendiéndome su mano y me ayuda a salir al exterior, cuando nuestras miradas se encuentran me quedo estupefacta mirándole.

-¿Me devuelve mi mano señorita?

La suelto al instante, su mano, ¡que mano!...!que hombre!, le sonrío pícaramente y el me mira de igual modo, la situación es bastante ridícula, continuo sonriendo.

El taxista baja mi equipaje y lo deja en la puerta del hotel para que el botones se haga cargo, yo sigo contemplando con hambre al desconocido y él me observa de igual modo como si tuviese delante un  gran festín.

-Ya esta todo niña- dice el taxista-

Me apresuro a sacar la cartera para pagarle el trayecto pero me hace un gesto con la mano en señal de negativa.

-Yo pagaré el trayecto de la señorita, lléveme al centro –dice el desconocido subiendo al taxi y cerrando la puerta de un portazo-

No se que mosca le habrá picado para que se ponga así, el taxi se aleja y me doy cuenta que llevo rato mirando a la nada cuando me doy la vuelta para coger mi equipaje y ¡mierda! me han robado una de las maletas, empezamos bien Lucía, bastante bien, miro al cielo y cierro los ojos intentando de nuevo serenarme y llenarme de paz, calma y quietud.

Entro en el hotel con mi única maleta, en la recepción me dicen que mi habitación es la 314, me dirijo hacia ella casi perdida y pensando en que aún estoy a tiempo de huir, de salir corriendo, pero no puedo, se lo debo a ella, a la verdadera Lucía.

Entro en la habitación, espaciosa, luminosa, decorada en una tonalidad dorada que parece sacada de un cuento de hadas, sobre la cama hay una caja negra con un lazo dorado voy hacia ella, me siento y la abro.

En el interior una tarjeta que dice:

“Nos complace comunicarle que la recepción comienza a las 21.30 en el salón principal, rogamos máxima discreción por eso le aconsejamos que utilicé lo que aquí dentro va a encontrar”

-J-

-¿Quién será J?- pregunto en voz alta mientras miro a todas partes-

Con sumo cuidado aparto el papel de seda que cubre lo que esconde la caja y ante mis ojos aparece una máscara, preciosa, increíblemente sensual, la acaricio y la dejo en su lugar por que temo estropearla.

Me quedan un par de horas por delante, me doy una ducha y me recuesto desnuda en la cama, unos pocos rayos de luz entran a través de las grandes cortinas blancas, bañando mí cuerpo, haciendo que parezca bronceado, me miro y me acaricio en dónde recae esa luminosidad.

Me acaricio una y otra vez hasta que mis párpados cada vez más pesados se cierran por completo.

Sobresaltada me despierto un rato después mi cuerpo desnudo está empapado en sudor e intento recordar aquello con lo que soñaba, me siento al borde de la cama me llevo las manos a la cabeza y cierro los ojos pero solo veo una imagen, una cara, la suya, la del desconocido sonriéndome.

Me levanto bastante torpemente, mi cuerpo y mi mente aún no han despertado del todo, voy de nuevo al baño para darme una ducha y comenzar a prepararme.

Mientras me lavo paso mi mano por el interior de mi vagina y estoy tan húmeda que me avergüenzo, me lavo una y otra vez pero la humedad es persistente, desisto, salgo y me seco con una toalla.

En el dormitorio me hecho crema sobre mis piernas, me pongo mis medias a medio muslo y el vestido que traje para la ocasión, voy al baño me seco un poco mi larga melena, no me hace falta mucho más, algo de maquillaje y listo.

Frente al espejo del baño mientras me maquillo veo su imagen mirándome a través del cristal, me estoy volviendo loca, esto no es nada normal, me sonríe y yo aprieto mis piernas.

Abro el pintalabios y lo paso por mi boca, cierro los ojos pensando que es su miembro el que me acaricia la boca de esa manera, inmediatamente abro los ojos ante ese pensamiento y en el espejo no hay nada, nadie, solo yo, mi reflejo y mi confusión.

Regreso al dormitorio cojo el antifaz del interior de la caja y me lo pongo, me miro de nuevo en el espejo del dormitorio y definitivamente no mi siento yo.

Decido bajar por las escaleras del servicio para no llamar demasiado la atención y me sorprendo al salir al pasillo y ver a parejas y personas solitarias pero enmascaradas y todos se dirigen hacia las mismas escaleras, mi pensamiento no ha sido único.

Saludo a una pareja que hay a mi lado, me invitan a pasar primero y lo hago, escalón tras escalón cada vez me siento más insegura y empiezo a preguntarme como voy a encontrar a Cristian entre tanta máscara.

Al llegar al final una puerta conecta directamente con el salón, entramos y un  chico bastante agradable a la vista nos entrega una pulsera plateada con letras en rojo que pone nuestro nombre, la coloco en mi muñeca y la acaricio recordando a mi mejor amiga, Lucía.

-Va por ti cariño –pronuncio en voz alta inconscientemente-
-¿Por quién dices que va? –pregunta un enmascarado a mi lado-
-Nada, no he dicho nada.
-Ya lo creo que sí, pero entiendo que no quieras contármelo – con su mano coloca un mechón de mi pelo tras mi oreja y mi vista se queda fija en su mirada, esa mirada me resulta familiar y esos labios…es él-

-Me parece que te debo un viaje ¿no?
-Ya lo creo dulzura- me sonríe- me lo cobraré en la pista.

Sonrío y cojo la mano que me tiende, la música comienza a sonar y nos perdemos entre la gente mientras bailamos y nuestros cuerpos se rozan una y otra vez, continuamente, se acoplan al son del ritmo y estoy encantada.

Ahora tiene sus manos rodeando mi cuello pero se suelta y entrelaza sus dedos con los míos y me quedo atenta al nombre que refleja su pulsera, no puede ser, no es posible, no puede ser él, Cristian.

Me separo de él y acaricio mi pulsera recordándola, él me mira medio perdido no sabiendo que hacer ni que decir y yo suspiro desesperada, quiero salir, quiero correr y huir pero se lo prometí me recuerdo acariciando de nuevo la pulsera.

-Eres Cristian.
-Si
-Su Cristian
-Perdona pero no te entiendo.
-Lucía
-¿Qué pasa con Lucía?
-Es bueno…era mi mejor amiga y tú…eres su Cristian.
-No soy de nadie, Lucía es mi amiga también, he cambiado de teléfono y perdido su número, esperaba verla aquí ¿ha venido contigo?
-No
-¿Porqué no ha venido? ¿Porqué tienes su pulsera?- dice mientras la observa una y otra vez-
-Ella….ella ha fallecido y me ha pedido que viniese a despedirme de ti.
-¿Cuándo?
-Hace un par de meses.
-Lo siento mucho, de verdad, lo siento, era una buena amiga, una de las mejores.
-No era solo tu amiga.
-Si lo era, nunca paso nada entre nosotros, ella pertenecía a J.
-¿Perdón?
-Si a J, el que organiza esto ¿no le conoces?
-No me digas que J es Julio.
-Si ese mismo es, vayamos a un lado necesito que me expliques de que va todo esto estoy un poco en shock como comprenderás.
-Comprendo, vamos.

Nos apartamos de la multitud quedando a un lado de ella.
-No entiendo porque Lucía me ha pedido que viniese aquí, porque me ha dicho que te buscase, Julio te lo podría haber dicho.
-Conociendo a Lucía y lo que le gusta hacer de celestina me temo que esto ha sido una encerrona.
-Comienzo a creerlo.
-Estoy seguro de que lo es, al igual que estoy seguro de que no sabes donde te has metido.
-¿A qué te refieres?
-Esto no es simplemente una fiesta de máscaras en la cual la gente interacciona y acaba acostándose.
-No comprendo.
-Estas en una fiesta de BDSM.
-¿Qué?
-Sí, eso, yo soy dominante y Lucía era la sumisa de J.
-No es posible.
-Si lo es.
-Yo veo a gente normal, bailando y coqueteando.
-De momento es así, espera un poco y verás lo que pasa, ¿ves esas tres puertas al fondo del salón?
-Si
-Son mazmorras, dentro de nada comenzarán a adentrarse las parejas con quién ellos crean oportuno, tú estas en el mercado, pueden seleccionarte, a no ser que…
-Me voy
-No te vayas, ¿has visto alguna vez algo de esto?
-No
-¿No tienes curiosidad?
-Si…mucha.
-Pues quédate, diremos que eres mía, solo por esta noche y así no te pasará nada, si te eligen a ti, me eligen a mí para ir contigo ¿estás de acuerdo?
-Bueno… es eso o irme…
-Irte no es una opción.
-Si Amo.
-Aprendes rápido dulzura- me guiña un ojo a través de su máscara-

Volvemos a la pista, me coge de la cintura de manera posesiva pegándome contra su cuerpo y comienza a moverse frotándose contra mí, me derrito, me abrasa el calor de su cercanía y noto unas gotas de sudor bajando por mi cuello, en ese instante el hace círculos con su pulgar justo en ese lugar y ardo en deseo, antes me parecía atractivo ahora es simplemente el hombre con el que siempre soñé y Lucía lo sabia.

Una pareja se acerca a nosotros y nos invita a ir a una de las habitaciones del fondo junto a ellos, yo no le quito la vista de encima a Cristian y dejo que el decida por los dos.

La pareja camina y abre la puerta, nosotros les seguimos y entramos tras ellos en el interior.

Cristian no mentía al decir que estas habitaciones estaban ambientadas como mazmorras, lo están y hay una gran variedad de artilugios que me incomodan al mismo nivel que me excitan,

-Ellos nos han invitado pero si quieres solo miraremos.
-Lo que quiero es verte en acción- al momento me arrepiento de esa frase ¿desde cuando soy tan directa?
-¿Contigo?
-No, quiero ver lo que haces con  ella para saber lo que me espera a mí después.,

Cristian se acerca al amante de la chica y le dice algo al oído, el hombre asiente con la cabeza.

Ambos se dirigen hacia ella uno se coloca frente a la muchacha y el otro por detrás.
Cristian que es el que esta por delante le baja el vestido mientras el otro desconocido le mantiene los brazos abiertos en cruz.
Ella esta completamente quieta y no dice palabra alguna, no emite sonido alguno, solo esta a merced de ambos hombres.

El vestido cae sobre sus pies, y yo observo todos y cada uno de los movimientos de ambos, cada vez estoy más y más excitada, Cristian le muerde los pezones y no lo hace con sutileza, ella sigue con los brazos en cruz y el desconocido le propina azotes alternos entre ambas nalgas, Cristian sigue bajando su boca hasta quedar de rodillas frente a ella.

La chica no baja la mirada, su vista está en un punto fijo, en mí, mientras esos hombres hacen con ella todo lo que desean, mi acompañante comienza a chupar mientras el otro la amordaza.

Tener los brazos en esa postura, mirar a un punto fijo y que ambos hagan todas esas cosas con ella es excitante pero… ¿no se cansa? Parece ser que no… por que así siguen durante un buen rato hasta que ella se corre en la boca de  Cristian y el otro comienza a follársela por detrás mientras le tira del pelo, sus gemidos quedan ahogados por la mordaza, es muy excitante.

Las dos veces que ella se ha dejado llevar lo ha hecho con su vista clavada en mí y comprendo que uno de ellos ha debido ordenárselo de esa manera, increíblemente excitada me doy cuenta que tengo una mano bajo el vestido y me estaba acariciando inconscientemente sobre mi ropa interior, retiro la mano y permanezco inmóvil observando como el extraño se deja vaciar en el interior de la muchacha.


 Cristian viene hacia mí, sigo sentada y aún no me he recuperado de la visión anterior, se agarra a ambos lados del asiento y acerca su boca a la mía, me besa y yo me dejo llevar por sus labios sin importarme donde se encontraba su boca con anterior, quiero que se impregne de mi sabor y limpiar así los restos de la esencia de la otra.

Se separa y me da una mano para que me levante, mira a la otra pareja que se viste rápidamente y dejan la estancia libre para nuestro servicio.

-Has visto una mínima parte de lo que se hace aquí ¿Quieres más?
-Sí, lo quiero todo.
-Bien, lo tendrás dulzura.

Me coge bajo los brazos y enrosco las piernas a su cintura, me lleva hasta un sofá negro de cuero, bastante bajo, me suelta y me pide que me arrodillé y ponga los brazos extendidos sobre el sofá.
Tras hacer exactamente lo que me pide, levanta mi vestido y deja mis nalgas al descubierto, las acaricia y luego propina pequeños azotes, no me causan dolor, me provocan placer, me excitan, con cada azote me siento más y más excitada y su ritmo va en aumento, suspiro y pierdo la cuenta de cuantos lleva.

Siento su mano bajando la cremallera trasera de mi vestido, este se abre en dos y cae sobre el sofá, acaricia mi espalda descubierta y me araña, de arriba hacia abajo una y otra vez.

Con su dedo índice acaricia el interior de mi trasero y comienza a meter un dedo en mi interior, escucho la puerta e intento girarme pero no me deja con su otra mano me sostiene del cuello obligándome a dejar mi mejilla pegada contra el sofá, me resulta imposible saber quién ha entrado, quiero pedirle que pare a la vez que deseo que siga.

Decido cerrar los ojos y disfrutar de este momento pues no sé si algún día se volverá a repetir.

Ahora su mano no me aprieta el cuello, me lo acaricia mientras sigue penetrándome con sus dedos por detrás, comienza a descender su mano por mi espalda hasta que llega a mi trasero y vuelve a azotarme, una, dos, tres veces y cambia las manos, ahora me penetra por delante con una y con la otra por detrás.

Lo hace duramente, me folla con sus dedos de forma poco sutil, hasta que me corro en su mano y gimo tan alto que el eco de la estancia continua emitiendo mi sonido tras de mí.

Se apoya contra mi espalda, me siento oprimida por su cuerpo, me retira el pelo a un lado y me susurra al oído, serás únicamente mía, esta noche y el resto de ellas.

No puedo hablar y suspiro, me olvido de que nos acompañan, él se sienta a mi lado con los pantalones por las rodillas y su ¡Oh Dios! enorme y duro miembro preparado para mí.

-Arrodíllate y chupa.

Obedezco me arrodillo entre sus piernas y me meto su miembro en la boca comienzo a chupar, como nunca antes lo he hecho, chupo en su longitud, su anchura invade mi boca por completo, llegando casi a mi garganta con sus embestidas, me llena y comienzo a sentir su sabor en mí, cada vez más húmeda resbala sobre mi lengua una y otra vez.

Me empuja, me aparta y se levanta, permanezco arrodillada en el mismo lugar, le siento de nuevo tras de mí, coge mis manos y noto una cuerda sobre mi piel, ata mis manos a mi espalda y me ayuda a levantarme tirando de la cuerda que las une, me empuja contra el sofá, haciendo que me ponga a cuatro patas sobre él.

Vuelve a azotarme y esta vez es doloroso, de pronto siento como me penetra y la sensación es exquisita, deliciosa, maniatada y arrodillada en el sofá de cuero, observada y deseada por el hombre que siempre soñé, de nuevo siento que estoy a punto de correrme.

-¿Quieres correrte dulzura?
-Si, si quiero.
-Pídemelo, dime Amo quiero correrme, le suplico que me deje hacerlo.

No me siento en absoluto preparada para decir eso, pero él disminuye su ritmo torturándome mientras me acaricia el pelo y se acerca a mi oído proporcionándome un mordizco doloroso en el lóbulo de mi oreja derecha, sin pensarlo las palabras salen de mi boca.

-Por favor Amo quiero correrme, se lo suplico déjeme hacerlo.
-Hazlo

Y entonces me corro, con su miembro llenándome al mismo tiempo, siento como se vacía dentro de mí al mismo tiempo que nuestros acompañantes nos abandonan, dejándonos disfrutar solos de este momento.


Cae sobre mi espalda bañada por el sudor y de nuevo me susurra al oído.

-No pienses que esto termina aquí, no ha hecho más que empezar.

Me besa en la sien y cierro los ojos pensando en las noches venideras junto a Cristian, abro los ojos y miro hacia arriba.

-Gracias Lucía.


Para tí y para él, por vuestra conexión, por vuesto momento, espero que os guste y lo disfruteis, va por vosotros Cristian y Lucía, nunca dejéis de soñar.