jueves, 22 de enero de 2015

Enciéndeme

Enciéndeme
Era una noche fría y oscura, me hallaba tumbada completamente desnuda sobre nuestra cama, mis manos y mis pies estaban atados en cruz. Sentía una extraña sensación de soledad, de impaciencia, de abandono. Necesitaba verle, necesitaba sentirle y sobre todo necesitaba su luz.

De pronto una silueta avanzaba a través del largo pasillo con una vela en sus manos, su silueta, Él.

Con cada uno de sus pasos, en mi interior iba creciendo un calor profundo y ardiente, a tan solo unos pasos de mí pude observar cómo le caía una gota de cera caliente por su mano, ni siquiera se inmuto. Su mirada estaba fija en mi cuerpo desnudo, se deleitaba en mis grandes pechos y supe que le podían las ganas de saborearlos.

Se acercó aún más y depositó la vela en una mesita al lado de la cama, volvió a observarme y sonrío pícaramente, probablemente estaba pensando en las miles de maldades que podría hacer con mi cuerpo dispuesto.

Me extrañé cuando de nuevo volvió a abandonar la instancia y me dejó de nuevo sola, ahora no sentía frío, sentía un ardor interno que incluso me estaba secando la boca. Giré la cabeza como pude para observar la vela, la cera caía y yo tragaba con cada gota que chorreaba por ella.

El deseo más profundo se adueñó de todo mi ser, Él lo sabía y estaba jugando conmigo. Cuando volvió a aparecer llevaba unas pinzas plateadas, las agarraba por unos hilos y las hacía tintinear. Incluso su sonido me parecía erótico.

Colocó cada una de ellas en mis pechos, la presión resultaba deliciosa y gemí a la vez que impulsé mi cadera para poder rozarle. Se alejó de nuevo mientras tiraba de los hilos que colgaban de las pinzas.
Era el momento de la vela, el momento que había estado esperando, la cogió y  empezó a verter su tormentoso calor por mi cuerpo, su humo se mezclaba con la oscuridad de la noche y era perfecto, todo era perfecto.

Atada y cubierta de cera vi como liberaba su erección y empezaba a masturbarse ante la escena, estaba disfrutando de mi placer y yo sólo deseaba el suyo, quería que se liberase sobre mi cuerpo, que llenase mi cuerpo de ÉL, de su olor, de su esencia.

Me encantaba observarle porque yo era suya pero Él también era mío.

Se liberó sobre mi monte de venus, arrodillado entre mis piernas atadas, no me había tocado, pero había sentido el mayor de los disfrutes, verle correrse por y para mí.

Primero retiro las pinzas de mis pechos y luego desató mis manos, las llevé  a mi entrepierna consciente de lo que allí encontraría, pasé un dedo y luego me  lo llevé a la boca para saborearlo, era ÉL y era delicioso.

Aún seguía con las piernas atadas mientras observaba sus pasos, se dirigió a mi tocador y cogió mi pintura de labios roja, volvió sobre mí y en la cara interior de cada uno de mis muslos escribió whore y slut, luego me escupió encima y se fue.

Tras un par de segundos volvió para desatarme y deposito un beso sobre mi húmedo coño, me llevó a la ducha y una vez limpia nos abrazamos a la oscuridad de la noche deseando que el mañana no nos quitase esta conexión.


Para Él.

viernes, 19 de diciembre de 2014

TODOS TEMEMOS ENAMORARNOS

Sintiéndome igual de pequeña que cuando me fui, vuelvo al único lugar que me permite sentirme libre. Sigo siendo esa pequeña mota negra que desde algún horizonte perdido puedes observar, sigo siendo esa pequeña insegura que teme al amor, pero ante todo sigo siendo yo, esa que con estas palabras solo quiere sentirse liberada.

Hace muchos meses que mi corazón dejó de latir, justo en el momento en el que llegó el desamor y con él la desesperanza. Se supone que el corazón es un engranaje que necesita de ese bombeo continúo que para mí eras tú. La única forma de que mi engranaje funcione es pensándote y eso es lo que quiero conseguir escribiendo esto. Quiero que vuelva a latir, que pueda sentirme viva por unas pocas palabras.

Todos tenemos al amor, pero más aún al desamor, ese instante en el que pierdes todo lo que querías para convertirte en un despojo humano sin luz y sin sonrisa.

Y aquí estoy pensando en ti como nunca dejé de hacerlo, sintiéndote parte de mí, de mis días. Extrañando tu acento y tus miradas. Dando gracias por que a pesar del tiempo tu imagen no se difumina dejándome sin nada, afortunada por poder conservarte en una parte de lo que hoy soy y dichosa por haber conocido lo que es estar enamorada, te doy las gracias.

Amar es estar dispuesta a perder en algún momento, por eso me dejé llevar contigo, por eso me entregué con ganas, por que estaba dispuesta a perderlo todo, lo que era y lo que significaba en este estúpido mundo.

Eras el hielo que mi fuego consiguió derretir  pero tenías un corazón demasiado duro y nunca logré derretirlo por completo. Hoy lo sé, sé que nunca me quisiste, sé que nunca  me amaste como yo a ti, aunque sigo dándote las gracias por haberme dado la oportunidad de sentir lo que he sentido y de conocer esta sensación ahora incómoda pero en su momento maravillosa.

Esta es mi despedida, estoy cansada, cansada de esperarte, cansada de armar mis piezas solas, cansada de quererte y luchar contra el olvido.

Por todo y por eso hoy te digo;

Hasta siempre.


viernes, 20 de junio de 2014

Un regreso inesperado

Buenas tardes a todos; hace mucho que deje este blog, pero he seguido con mis letras, en la soledad de mi habitación y en la distancia os he seguido sintiendo.
Ahora es momento de volver, volver a lo que nunca debí dejar porque me hace sentir viva. Me gusta escribir tanto como tomar café y os aseguro que es mucho.

Bueno dejo de daros la vara con mi discurso de vuelta y os invito a leer este mini-relato, va por ustedes.

Estaba apoyada contra la ventana esperando que él volviese de trabajar. Miraba al horizonte esperanzada con ver su silueta entre la multitud.
El sonido de una llave me trajo de vuelta a la realidad, aquí estaba mi Dueño, mi hombre, ya podía dejar de sentirme sola.

-Buenas tardes gatita.

Era imposible hablar teniéndole delante así que solo emití un dulce ronroneo, él avanzo con paso seguro hasta llegar a mí, agarró mi barbilla y llevó mi boca a la suya.

-Bésame.- dijo mientras mordía uno de mis labios-

Así lo hice le besé, un beso apasionado, un beso de los que te quitan la sed. Al darme cuenta ya estábamos en nuestra habitación y tenía las manos y las piernas atadas.

-Eres mía.

Suya, pensé, de este hombre que  me vuelve loca, de este hombre que adoro y al que solo deseo complacer, suya siempre.
Jugó a darme placer durante horas, un placer que fue mutuo e invadió el espacio de deseo, tocó mi cuerpo, un cuerpo que conoce a la perfección. El cuerpo que le pertenece.
Me azoto los pechos, me puso una pinza en cada pezón con una pequeña cadena, y mientras me comía el coño tiraba de esa cadena, esa increíble sensación, esa mezcla de dolor me hizo olvidarlo todo.

-Córrete gatita, córrete para mí.
  

Así lo hice por y para él, porque todos mis orgasmos le pertenecen a él, a mi dueño.


viernes, 31 de enero de 2014

viernes, 15 de noviembre de 2013

EL FIN DE UNA ETAPA


EL FIN DE UNA ETAPA

La vida esta llena de nuevos comienzos, esta entrada es mi nuevo comienzo... a partir de ahora se acabó M. DEOR, se acabaron las historias de amor y pasión de las que espero que hayáis disfrutado tanto como yo, pero llegó hora de pasar página... hora de buscar un nuevo comienzo para mí.

Todos a lo largo de la vida buscamos eso, las nuevas oportunidades, despertares que nos hagan sentir llenos de felicidad, y eso es lo que yo ansío y quiero para mí, por eso dejo este blog para dedicarme a mí, a escribir mi historia, mi propia historia y esperando que algún día esa historia pueda ver la luz y os apasione tanto como a mí.

A veces hay cosas que necesitan prioridad, otras veces la prioridad la necesitamos nosotros mismos, ¿para qué? para ser felices y poder vivir como queremos hacerlo, de la mejor manera que sepamos y de la manera que nos haga sonreír día tras día.

Mi experiencia como bloggera comenzó cuando conocía  a un grupo encantador de chicas a través de un club de lectura de una conocida escritora de género erótico, a mis cuchufletas tengo muchísimo que agradecer, si no hubiese sido por ellas yo nunca hubiese escrito ni una de las historias que aquí he plasmado, si no hubiese sido por ellas, yo no me habría dado la oportunidad de escribir la historia de Alexander Linuel, una historia que creo que por el momento debe quedarse para mí, quizás algún día pueda compartirla con todos vosotros y quizás algún día esa historia os remueva el corazón pero no es ese tiempo y no es ese día.

Bueno, continúo que me pierdo, a mis cuchufletas, a mis preciosas chicas que me han dado momentos increíbles a lo largo de un año, me habéis hecho sonreír y ganar vida, por eso solo os puedo decir...GRACIAS.

A todos los que habéis disfrutado de mis relatos, gracias por leerme, gracias por seguirme y gracias por las palabras de apoyo y ánimo.

Solo me queda desearos una vida llena de pasión, de amor y felicidad.
Nunca dejéis de soñar ni de luchar por vuestros sueños.

Espero que podamos reencontrarnos pronto, quizás cuando me encuentre yo....ahora me despido de todos con un gran dolor, me ha encantado compartir esto con vosotros, me habéis hecho creer en mí y ser feliz.

Me despido como mejor sé... con un trozo de mí... de mi historia.... de mi vida y mis letras:

"Tenía tan solo cinco años la primera vez que me dio un beso, era una niña y él un niño, inocente, dulce, pero desde aquel entonces ya eramos apasionados.
Aun recuerdo como sus labios acariciaron los míos, es muy raro tener recuerdos de una época tan del pasado, pero doy gracias por ese recuerdo, por esos besos, por sus primeras caricias y por la primera vez que me hizo suya, incluso con el paso de los años creo que siempre seré suya, de él, de mi primer y único amor...

Lo que paso después no estuvo nada bien, no fue agradable, me alejé de él cuando más le necesitaba, me alejé de él porque alguien que no era él había robado mi inocencia, alguien que no era él, y que él no supo ver... 

Hoy le perdono, era tan solo un niño, hoy le comprendo y aún así, aún con el tiempo, nunca he dejado de pensarle, nunca he dejado de quererle, por que es cierto que los primeros amores nunca se olvidan, los amores más puros, más inocentes y más verdaderos...nunca se olvidan...."

                                                                                                Hasta siempre
                                                                                                       M.DEOR







jueves, 31 de octubre de 2013

ESCLAVA DE TUS DESEOS.Capítulo 3

                                                                        III

De pronto la voz de Alexander me saca de mi ensimismamiento,
-Vanessa ya hemos llegado preciosa.

Pero bueno de que coño va este tío ¿Que confianzas son esas para decirme preciosa la segunda vez que me ve? Bueno yo soy muy valiente con mí yo interno, pero la verdad es que aunque piense de que coño va, me halaga y solo puedo decir:

-Perdón Alex, mi cabeza a veces viaja a lugares algo lejanos, lo siento, vamos allá.
Salgo del coche muy torpemente, no acostumbro a llevar vestido ni tacones, de hecho creo que es mi primer vestido.

Alexander amablemente me tiende su mano cuando mi equilibrio brilla por su ausencia y ¡Oh Dios que tacto!, ¡Qué piel tan suave!, me doy cuenta de que me esta mirando con esa cara que empieza a resultarme tan habitual y tiene esa sonrisa, una sonrisa que dice, ahora mismo te follaría en la limusina, ¡joder! la verdad es que su sonrisa me vuelve completamente loca.

-Bueno Señor Linuel parece que ahora el que anda un poco perdido es usted.

Me sale una risita infantil que a él parece no hacerle mucha gracia, con paso firme me lleva de la mano y entramos en el interior del restaurante.

El restaurante es muy elegante y sofisticado, las mesas con manteles blancos aparentan relucientes y todas y cada una de ellas tienen en medio pequeños jarrones con azucenas, son preciosas.
Alex y yo no nos paramos en las mesas, seguimos caminando hasta llegar a una enorme terraza que para mi sorpresa también esta llena de flores, doy gracias de no ser alérgica por que si no ahora mismo estaría con la nariz colorada y estornudando como loca.

Visualizo a un hombre que se aproxima, pero la luz es muy débil y no logro verle la cara hasta que está demasiado cerca, es él, el papá de Alex.

Siento que me consumo y me hago pequeñita, no puede ser muy normal que una chica que recién ha realizado una audición para su academia, aparezca de la mano de su hijo en un acto así o espera ¿Tal vez si sea normal?
Me niego a creerlo, así que sacudo la cabeza y me saco esa espantosa reflexión que podría torturarme por el resto de la noche.

Soy muy educada, así que con todo mi arte le tiendo mi mano.

-Hola Señor Linuel soy Vanessa, encantada
-Hola Vanessa, ya se quien eres, estuviste espléndida en la audición.
-Gracias Señor.
-Hijo, ¿Podrías dejarme un momento a solas con la señorita Glover?
-Claro papá pero solo una cosa, a ella no se la hagas, ni de coña se lo propongas, te estoy advirtiendo.

¿Perdón? ¡Que coño me estaba perdiendo! ¿Qué se supone que no debe proponerme?

-Hijo si me lo pides no lo haré pero sabes que vi lo mismo que tú.

¿Hola? Estoy aquí.

-Bueno papá....ya he dicho que no, ahora te dejo con ella, cuídala, volveré en diez minutos.

Veo como Alexander se aleja y se pone a hablar con una señora muy sofisticada,elegante y hermosa, mucho mayor que él y de pronto pienso ¿Qué es de su madre? No se nada de ella, ni por la prensa ni por Internet, me parece muy raro.

-Bueno Vanessa te preguntarás de que iba este numerito ¿no?
-La verdad señor Linuel, si me gustaría saber de que iba aunque no creo que vaya usted a contármelo tan fácilmente.
-Eres lista pequeña.

Bueno que le pasa a esta familia con las confianzas, que rápido las cogen, les das un dedo y de pronto ya te tienen despatarrada y abierta de par en par.

-Bueno señor Linuel si no le importa vaya al grano, me gustaría disfrutar de la agradable compañía que me ha traído a este lugar.

No se por qué pero este señor no me esta dando muy buena espina, y la verdad es que no suelo equivocarme al juzgar a la gente.

Veo una sonrisa en su cara, y ¡oh no! es esa expresión, la misma que tenía su hijo hace un momento al bajar de la limusina, acaso este señor quiere...

¡No Vanessa! el champagne se te ha debido subir a la cabeza, debe ser eso definitivamente.

-Vanessa, mi hijo te habrá informado que has sido admitida ¿no es así?
-Si, señor.
-Bueno, hay un problema al respecto, la academia es muy costosa y nosotros tenemos información de primera mano sobre la situación  económica de los alumnos, creo que tu papá y tú no andáis muy bien de dinero desde que...

Se hace el silencio, pero ¿Cómo puede el saberlo? Me incomoda la situación y entonces casi  sin darme cuenta noto que están esas lagrimas de nuevo acariciando mis mejillas.

-No se preocupe señor Linuel puede decirlo, desde que mi mamá falleció.
-Si eso, lo siento, no quería incomodarte.
-No se preocupe señor, duele, es cierto, pero me gusta recordarla.
-Bueno volviendo sobre el asunto Vanessa, ¿Qué vais a hacer al respecto?
-Cuando...mi...mamá falleció, yo recibí una gran cantidad de dinero que ella había estado guardando para mi futuro, para si esta ocasión llegaba a darse.
-Pero...
-Ni yo misma lo sé señor, ni idea, no se de donde salió ese dinero, solo sé que ahora es mío.
-Vale, entonces situación arreglada, de todas maneras debo decirte que Alexander no hubiese permitido que te quedases fuera por una cuestión económica, ¿sabes? No le digas que te lo he dicho pero tenía una grabación tuya de antes de la audición y en su despacho suele escucharla a menudo.

Eso si que había sido toda una revelación, pero ¿Qué puedo decir al respecto?
-Mmm...
-No hace falta que digas nada, solo olvida que lo he dicho.

Vale. yo aún estoy dándole vueltas a algo ¿que ha pasado hace unos diez minutos entre Alex y su padre?

Alguien se acerca por detrás y  me susurraba al oído

-Hola de nuevo preciosa ¿me has echado de menos?
-La verdad es que no te he echado de menos en absoluto, tu padre resulta ser una compañía de lo más complaciente.

Se le queda cara de pocos amigos, en ese mismo instante, parece que acaban de darle con toda la mano abierta y dice:

-Papá tal vez me haya equivocado con ella y si deberías hacerle esa proposición.
-Hijo...
-¿Sí papá?
-No seas ridículo y compórtate con la señorita.

Me mira con cara de... esta es mi noche y hoy follo.

-Vamos preciosa he de llevarte a casa tengo una cita después en mi apartamento.

Pero... ¿Qué cojones le pasaba a este troglodita cabrón?, ¿Donde quedó el Alexander bueno, amable y generoso de la Limusina?

Ahora mismo quiero  patear su bonito trasero pero como soy  una señorita educada voy a limitarme a darle de su propia medicina.

-De acuerdo, me vendría bien irme ya, la verdad es que yo también tengo una cita.

De nuevo una victoria para mí, ahí está de nuevo esa cara avinagrada y ridícula que tenía hace un momento. Chica esta noche te estas luciendo con tus respuestas.

-Y bueno ¿Con quién es esa cita si puede saberse?, dice Alexander.
-La verdad es que no te interesa, igual que a mi me interesa una mierda tu cita en tu apartamento.

Me mira con asombro por mi salida de tono, no creo que se lo esperase pero sonríe como satisfecho por algo.

Creo que el muy cabrón había conseguido lo que quería y yo como tonta se lo he puesto en bandeja pero esto no va a quedarse así, no, en absoluto.














miércoles, 30 de octubre de 2013

ESCLAVA DE TUS DESEOS. Capítulo 2

                                                                   II

Han pasado tres días desde la audición y aún no he recibido noticias, papá esta trabajando en el garaje, tiene montado un pequeño taller, es mecánico y se le dan muy bien los coches antiguos y caros.

Son las siete de la tarde y esta a punto de acabar otro día más, que decepción, ¿Por qué no he recibido noticias? ¿Quizás no soy demasiado buena para este centro? Tal vez sea eso, definitivamente es eso.
Llevo educando mi voz desde los 7 años, mi mamá me llevo a mi primera clase de canto y recuerdo que fue un día muy especial, ahora tengo veinte años y mi único sueño es cantar, quiero llegar al alma de las personas a través de mi voz.

De pronto suena el timbre de la casa y voy corriendo hacia la puerta, ¡Oh! pero si es.... él.

Alexander Linuel en la puerta de mi casa, tiene que ser un sueño, debo haberme quedado dormida recordando mi primera clase de canto, me pellizco disimuladamente en la pierna y no, no es un sueño, él esta aquí y me mira divertido.

-Hola.-logro decir al fin-
-Hola Vanessa.
-¿Qué hace usted aquí?
-He venido para darle la noticia en persona, ha sido usted admitida en el Artist Centre.
-¿E....Enserio? -digo con la boca abierta por la sorpresa
-Si señorita muy enserio.

Vaya sonrisa, parece sacado de un anuncio de blanqueador dental, mmm como me gustaría poder saborearlo.

-Pues.....gracias.
-No hay de qué -me dice guiñándome uno de esos preciosos ojos verdes-Estamos encantados de poder contar con una voz tan deliciosa como la suya.

De nuevo le doy las gracias no sabiendo que más decir y tras un silencio de quizás uno o dos minutos vuelvo a reaccionar.

-¿Quiere usted tomar algo Señor Alexander?
-Si me gustaría tomar algo pero tengo un acto del centro y me gustaría que vinieses conmigo, es una manera diferente de celebrar tu admisión ¿no crees?
-Pero ¿Ahora señor Alexander?
-Sí,ahora.

Me mira de nuevo divertido por mi expresión asustada.
-¿Vamos Vanessa?
-Bueno si insistes digo coqueteando .Pero de repente pienso en como voy vestida ¡Oh no! pero si estoy en pijama me muero de la vergüenza no me había dado ni cuenta.

Él me esta mirando se ha dado cuenta de que me avergüenzo por lo que llevo puesto
–No te preocupes por la ropa Vanessa te cambiarás en mi limusina, nos esta esperando.
¿Qué? ¿Limusina? ¡Oh!
-Preferiría llevar algo de mío Alexander.

Es la primera vez que le llamo por su nombre y le ha sorprendido, pero no me ha corregido lo que significa que tal vez le haya gustado.
-No insistas te vestirás en la limusina no creo que tengas ropa adecuada para el lugar al que vamos.

La verdad es que quiero ir, es un a buena ocasión para conocer gente de este mundillo pero es cierto, yo no tengo ropa de “etiqueta” así que tendré que aceptar.

-Bueno acepto pero solo por esta vez y luego te lo devolveré, tengo que avisar a mi padre.
-No te preocupes ya le he avisado yo al entrar, le he visto en el garaje y hemos hablado.

¿Qué? ¿Con mi padre? Pero... ¿que le pasa? ¿Se ha vuelto loco?

Le miro y le miro sin saber que decir.

-Vamos. -tira de mi brazo y me saca casi a la fuerza-
-Venga Vanessa, entra en la limusina.
-Una pregunta Alex ¿Dónde me cambiaré? -me mira alzando una ceja y me sonríe-
-Puedes hacerlo en la limusina Vanessa, es lo bastante amplia.
-¿Qué? No, no y no en la limusina pero te has vuelto loco me verán.
-No pueden verte los cristales son oscuros, aunque si quieres que te vean yo puedo quedarme aquí y observarte- me dice seductoramente-.

Tierra trágame ¿Qué quiere verme? Esto es lo mas surrealista que me ha pasado nunca, definitivamente este chico necesita ayuda.

-Disculpa pero necesito intimidad.
-Como quieras Vanessa.

Entonces coloca cada una de sus manos sobre cada uno de mis hombros y yo me quedo quieta , muy quieta saboreando ese ínfimo contacto de las yemas de sus dedos sobre mis hombros, luego me desliza lentamente los tirantes de mi camiseta hacia abajo, se para y hace una señal al conductor, sube un cristal y de pronto empieza a sonar una melodía que me resulta conocida, pero... si es mi voz, mi audición y su melodía, el tocando el piano, me mira con curiosidad supongo que a la espera de una reacción, se inclina y cerca de mi boca me susurra :

-Vanessa, suenas muy bien- rozándome los labios dice- y también sabes muy bien- se hecha hacia atrás y me señala una caja que hay sobre el asiento de la limusina, se acerca de nuevo y sin rozarme los labios me dice:  tu voz no es lo único delicioso que hay en ti, y me deja ahí y él se baja rápidamente subiendo con el conductor en la parte delantera-

Pero… ¿Por qué se ha ido? Idiota porque tú se lo has pedido.
Me tiemblan las piernas y mi pulso va a mil, cojo la caja con mis manos temblorosas, la abro y hay un vestido verde precioso como sus ojos, y tiene unos destellos preciosos como su mirada, me lo pongo lo más rápido que puedo y toco dos veces en el cristal con los nudillos, y ahí está el de nuevo con su maravilloso esmoquin negro seguramente de una marca carísima.

-Estas preciosa Vanessa.
-Me gusta el color -digo con una sonrisa tierna-.
-Y a mí. -sonríe seductoramente-

Probablemente esta es su forma de seducir, una seducción dulce y erótica, ahora mismo ardo por él, pero seguramente para él no es más que un juego, un juego al que habrá jugado muchas más veces, quizás demasiadas veces, pero ahora eso no me importa me siento tan afortunada.

La limusina recorre las preciosas calles de esta hermosa ciudad, Roma, papá y yo nos mudamos aquí desde España para escapar del doloroso año que vivimos, decidimos comenzar una nueva vida en este hermoso lugar y también tuvimos en cuenta que aquí es donde se encuentra una de las mejores academias de arte del mundo, mi primera audición la pasé en España y luego vino el traslado.

Miro por la ventana y veo las calles con hermosas luces y grandes flores en los hermosos jardines que rodean las casas de los alrededores, es precioso y a esta hora de la tarde cuando la noche empieza a caer aún más.

Siento que me esta mirando pero no me doy la vuelta, la limusina aparca en la acera de un sofisticado restaurante, solo por fuera impresiona, es precioso, un gran panel dice L`Amoriu en color rojo sobre un fondo blanco brillante.

Es maravilloso, y no puedo creerme que después de tanta soledad, ahora este en este lugar tan hermoso, con un hombre como Alexander y a punto de cumplir un sueño por el que llevo luchando toda una vida.

Me toco la mejilla sabiendo que ella está de nuevo ahí, me paso la palma de la mano para hacerla desaparecer, y cierro los ojos disfrutando de este exquisito momento.